Tucumana de nacimiento, Leda Valladares vivió buena parte de su vida en Buenos Aires y fue siempre un personaje de la cultura urbana. Su primer acercamiento con la música fue en una vanguardia que quería combinar folklore, jazz y surrealismo. Pero se la recuerda con justicia por el importante trabajo que hizo en la recopilación y difusión de canciones tradicionales del repertorio criollo, anónimas, distribuidas por todo el país, muchas de las cuales fueron parte del recordado "Mapa musical de la Argentina". Terminó concentrándose en la música del noroeste y el canto con caja, llegó a entusiasmar a artistas de distintos géneros y dejó algunos herederos.En esa lista de voces que miran a Leda como una referente está la exquisita Silvia Iriondo. En este caso decidió dedicarle íntegramente un álbum a ella y a una serie de piezas anónimas recopiladas en Argentina, Perú y Bolivia. El disco, premiado por el Fondo Nacional de las Artes, tiene una magia increíble. Iriondo se luce con la sutileza, la dulzura y la exactitud de su garganta. Contó con el respaldo de Federico Arreseygor en piano, Fernando Bruno en batería y Horacio Hurtado en contrabajo, y muchos invitados: Teresa Parodi, Miriam García, Carlos Aguirre, Quique Sinesi, Mariana Grisiglione y otros.
| Ricardo Salton |



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