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Sin audacia no se puede
Las caras de los jugadores de Racing lo dicen todo. Este empate se toma como una derrota, porque lo deja a 6 puntos de Vélez, cuando podía haber quedado a 4.
Del otro lado, Arsenal mostró sus armas de siempre, lucha en la mitad de la cancha (Marcone y el Marciano Ortiz se sacaron chispas con Zucculini y Pelletieri) y mucho juego por las bandas con Carlos Carbonero y Nicolás Aguirre, pero sin demasiada potencia en el área porque Emilio Zelaya y Milton Céliz nunca pudieron superar a los zagueros de Racing.
Así las cosas hubo muy pocas situaciones de gol y aunque Racing tuvo mucho más la pelota, la tuvo fuera del área rival, entre el mediocampo y la imaginaria línea de tres cuartos, donde Centurión chocaba con Nervo o Lisandro López y Vietto perdía en la maniobra corta, sin tener nunca tiempo para rematar.
Racing quiso ganar el partido, pero nunca encontró la forma de darle una situación de gol a un José Sand que no está en un buen momento, pero que no es bien alimentado por los volantes y menos por los juveniles que tienen que desnivelar para que el correntino tenga algún «mano a mano».
Ninguno de los dos mereció ganar, como ninguno de los dos mereció perder. Racing, porque mal y cuidándose demasiado, fue el que propuso atacar y Arsenal porque administró sus fuerzas para no regalar ningún espacio que el rival pudiera aprovechar.
Sebastián Saja le tapó la más clara a Nicolás Aguirre y sobre el final tuvo suerte en un remate de Juan Pablo Caffa que pegó en un poste.
Racing tuvo la oportunidad de arrimarse, pero le faltó audacia y fútbol para soñar con pelear por el título.


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