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Sin freno, narcos mexicanos llevan su terror a Cancún
Felipe Calderón
El año 2009 se despereza en México con mayores niveles de violencia y crueldad en los métodos de las organizaciones delictivas, que en enero dejaron 463 asesinados, incluidos 20 decapitados, contra 250 del mismo mes de 2008, según recuentos de la prensa. El año pasado habían sido asesinadas 5.300 personas.
El balneario caribeño de Cancún, destino turístico de miles de estadounidenses y europeos, comenzó a ser patrullado desde el miércoles a la noche por policías encapuchados, tras la ejecución el martes de dos militares y un civil en una carretera.
También en las últimas horas, una localidad de sólo mil habitantes cercana a Ciudad Juárez, fronteriza con Estados Unidos y la más violenta de México, fue escenario de un quíntuple homicidio: un comando armado ingresó por la fuerza a una casa donde se encontraban cinco hombres, los torturaron y les dispararon.
En Ciudad Juárez se enfrentan sin cuartel por el trasiego de drogas hacia Estados Unidos los carteles de Sinaloa, liderado por el prófugo Joaquín «el Chapo» Guzmán, y el de Juárez, dirigido por los Carrillo Fuentes. Allí se han desplegado más de 2.500 militares, como parte de un operativo federal de 36.000 efectivos, pero diariamente aparecen cadáveres en las calles, incluidos decapitados, en una espiral de violencia que incluso toma revancha en los velorios de ejecutados de la banda rival.
Mientras tanto, la violencia no se detiene, y la crónica agrega cada día hechos más estremecedores, como cuando el 24 de enero Santiago Meza López, alias «el Pozolero», confesó haber disuelto en ácido unos 300 cadáveres, bajo las órdenes de un narcotraficante, que le pagaba 600 dólares semanales.
El Gobierno de Felipe Calderón resaltó que desde el inicio de su gestión, el 1 de diciembre de 2006, hasta el 24 de enero pasado, las autoridades han detenido a 39.282 narcotraficantes de cuatro cárteles y se han incautado 31.512 armas y casi 70 toneladas de cocaína, según un reporte de la procuraduría federal.
«No veo la posibilidad de que la violencia se frene en el corto plazo. Si hipotéticamente el objetivo es que para terminarla en el futuro se consolide uno de los grupos criminales, como ocurrió en otros países, eso es pan para hoy y hambre para mañana, porque termina socavando la autoridad del Estado», dijo el experto Edgardo Buscaglia, profesor de la Universidad de Columbia.
Para Buscaglia, también profesor de Derecho del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), la «única solución» para acabar con el crimen organizado es aplicar la Convención de Palermo, firmada por México. Esta convención prevé no sólo los operativos militares, sino, además, y en forma simultánea, atacar los recursos financieros, aplicar planes de prevención y acabar con la corrupción política.
En ese marco, consideró un error sostener que los cárteles se dedican sólo al tráfico de drogas. «Actúan en 24 de los 25 delitos que se han tipificado, como la piratería, secuestros, trata de blancas, tráfico de armas, entre otros, y sólo no han incursionado en el tráfico de material radiactivo», dijo el también director del Centro Internacional de Desarrollo Económico y Legal.
Agencia AFP


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