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Sin Kirchner, Scioli amontonó al PJ y acercó a eje crítico
Daniel Scioli, anteanoche, reunió a intendentes y a legisladores del peronismo, y a referentes de la oposición en La Plata.
Una carpa en el jardín de la residencia de Daniel Scioli se abrió el lunes al atardecer, para amontonar a más de cien intendentes, a los «primos» en guerra, Alberto Balestrini y Horacio González, y al grueso de los legisladores nacionales por Buenos Aires.
Aunque portador de banca por la provincia, Kirchner no apareció en la cita, y esa ausencia funcionó casi como una bendición: todos los que faltaron el sábado al Congreso del PJ, en protesta por el dedazo del patagónico, desfilaron anteanoche por La Plata.
Además, Scioli amplió la mesa y sumó a dirigentes de la oposición: hubo delegados del radicalismo, de la Coalición Cívica, del PRO y del PJ disidente. Fue la excusa para, luego, prometer una «gestión de puertas abiertas», de «diálogo» y «consenso».
Kirchner -tampoco Cristina- no tuvo, en su tiempo, convocatorias de ese tenor. Hasta a los propios legisladores K les cuesta encontrar a la Presidente o entrar a Olivos. La única vez que referentes de la oposición pisaron Casa Rosada fue para el frustrado diálogo político.
Un gesto, mínimo, de Scioli. Otras aventuras tuvieron, tiempo atrás, efectos colaterales implacables: por sus charlas con Eduardo Duhalde y su coqueteo con montar un kirchnerismo sin Kirchner, en agosto el gobernador estuvo a horas de un default salarial.
El brindis final pareció, bajo las sonrisas, una catarsis. El peronismo soportó el peor año de la última década, una derrota electoral en la provincia tras 26 años de victorias. Y terminó, bajo el influyo de Kirchner, en ascuas y convertido en un ring de catch.
Por eso, que estuvieran Balestrini, Bancalari, González, Hugo Curto, José Eseverri y Pablo Bruera, referentes de versiones dispersas del oficialismo, se pareció demasiado a una tregua. Estaban, sin embargo, todos juntos en la mesa principal con Scioli, Alberto Pérez, Eduardo Camaño y el senador José Pampuro.
Hubo, en cambio, dos ausencias -además de Kirchner- que no fueron ignoradas. Uno fue Sergio Massa, a quien lo recordaron con dos reproches: porque incluye a otros intendentes en sus movidas díscolas, sin consultarlos y porque, dicen, como jefe de Gabinete giró a Tigre recursos muy superiores a los que derivó a otros municipios.
Otro ausente que fue mencionado fue Cristian Breistestein, intendente de Bahía. Si hubiese estado, podría haber defendido la gestión de Jorge Otarán como director del Puerto bahiense. Se habló, en la sobremesa, de un desplazamiento inminente de ese funcionario.
Se deslizaron, en las mesas, otros asuntos. Por ahora, Scioli tendría cerrado el libro de pases en su gabinete -un respiro, por ahora, para Carlos Stornelli- y del acto que hoy encabezará el gobernador, ante 800 funcionarios, donde dará los lineamientos de su gestión para la segunda parte del mandato. Allí, también, hubo anticipos sobre el OK final a la ley que otorga autonomía a Lezama y lo convierte en el municipio 135. Al temor de un verano caliente con cortes en Chascomús, se refutó con análisis de que el conflicto sería más intenso si no se permitía la secesión de Lezama.


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