7 de julio 2009 - 00:00

Sin reformas se complica fin de recesión argentina

Patricia García
Patricia García
Santander, España - Una mesa de economistas se entregó en esta ciudad, a un debate sobre la crisis económica en América Latina y las condiciones de la Argentina para afrontar ahora el despegue de la recesión. Si bien fueron coincidentes los pronósticos optimistas sobre la región y la sentencia de que se está sobre el principio del fin de la crisis, para el futuro inmediato los especialistas también se mostraron en concordancia para sostener la necesidad de una reforma fiscal, que en el caso criollo y de otros países del continente será difícil aplicar. Por lo tanto, la baja en el gasto público debería ser ya un objetivo.

La Argentina le suma además las dificultades para obtener crédito lo que pone en duda la sintonía que pueda mantener con otras naciones del sur del planeta para la mejora que, se asegura, comenzará a verse el año próximo. La apertura del VIII Encuentro del grupo Santander «América Latina: todos contra la crisis», ayer, en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo a orillas del Cantábrico, en lo que era la residencia veraniega de Alfonso XIII estuvo a cargo de Enrique Iglesias, actual secretario general de la Secretaría de Iberoamérica.

Santiago Levy, vicepresidente del BID, fue quizá quien apuntó directamente a un diagnóstico y consejos. El especialista sostuvo que «a la fecha, América Latina ha resistido relativamente bien». Explicó que hay ya mejores condiciones iniciales que en el pasado, en un contexto de deuda pública en dólares baja, excedentes fiscales hasta 2008 y mayores reservas internacionales, a lo que se agregan tipos de cambio flexibles y bancos centrales autónomos (a los que los economistas otorgan un protagonismo especial en la amortiguación del impacto de la crisis), entre otras cuestiones.

Sin embargo, para Levy «el impacto en crecimiento ha sido muy costoso. En el período 2003-2007, América Latina tuvo su mejor desempeño en más de 25 años: el 5,5% de crecimiento promedio anual. En 2008 cayó al 4,8% y en 2009 se espera sea alrededor de un -2,5%». Con esas consignas los economistas apuntan que para volver a la normalidad financiera con crecimiento sostenido será necesario el rediseño de la «regulación financiera en Estados Unidos, la consolidación de agencias, y entre otras recetas, «la reversión de la expansión fiscal y monetaria».

Como un obstáculo se señaló además que «se subsidian crecientemente programas que fomentan la informalidad y reducen los incentivos de las empresas a adoptar tecnologías, innovar, capacitar a sus trabajadores y explotar economías de escala» y que «la problemática de la productividad hace necesario replantear esas políticas, que además erosionan la base tributaria y pueden ser fiscalmente insostenibles». El consejo fue entonces la necesidad de fortalecer, o en algunos casos reconstruir, «los consensos políticos para las reformas sociales y económicas que permitan aumentar la productividad, mostrando en los hechos que éstas son buenas para la equidad y la cohesión social».

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