4 de junio 2012 - 00:00

Sindicatos oficialistas ponen tercer candidato en pelea de CGT

Hugo Moyano
Hugo Moyano
La interna de la CGT amaga con alumbrar a su tercer candidato. Un grupo de sindicatos, en su mayoría exaliados de Hugo Moyano, prepara su lanzamiento bajo el lema «Cristina 2015» y advierte que terciará en la pelea entre el camionero y sus opositores, incluso con un postulante propio auspiciado por el Gobierno. Se trata de los gremios que en los 90 formaron el denominado «Núcleo», que dio origen al Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA), y que sirvió de trampolín a Moyano para encabezar la oposición a Carlos Menem en disidencia con la entonces conducción de la central obrera.

Si bien son sindicatos entre medianos y chicos dentro de la estructura de la CGT, arrancaron hace pocos meses con reuniones reservadas bajo el ala del ministro de Planificación, Julio De Vido, y del líder de La Cámpora, Andrés «Cuervo» Larroque.

El sector lo integran Osvaldo Iadarola (telefónicos, FOETRA), Víctor Santa María (encargados, SUTERH), Eduardo Berrozpe (secretario de prensa de La Bancaria), y los fundadores del «Núcleo» Horacio Ghilini (docentes privados, SADOP), Carlos Barbeito (molineros), Marcos Castro (capitanes de ultramar), Horacio Arreceygor (televisión) y Vicente Álvarez (publicidad).

Los dirigentes resolvieron no apoyar una reelección del camionero, a quien acompañaron en la década del 90 en el MTA y en la entonces «CGT Disidente». Al mismo tiempo leyeron en las palabras de Cristina de Kirchner durante un acto, semanas atrás, que la postulación del metalúrgico Antonio Caló había perdido el favor oficial a raíz del paro que entonces mantenía la UOM por su negociación salarial. Desde ese sector le dijeron a este diario que en los próximos días analizarán el lanzamiento de un sindicalista para competir por la secretaría general de la CGT. Y mencionaron a Iadarola.

El dirigente telefónico cuenta a su favor -para la consideración del Ejecutivo- con una imagen de conciliador. De hecho, lo secunda en el gremio un sindicalista alineado con la CTA, Claudio Marín. La posible participación de Marín puede resultar, de paso, el puente para establecer una alianza de hecho con la alicaída CTA del docente Hugo Yasky. Ambos tienen un vínculo aceitado con De Vido y con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada.

En las últimas reuniones acordaron publicar una solicitada para darse a conocer como un grupo con pensamiento propio en la CGT, distante de Moyano, los «gordos» de los grandes gremios de servicios, los «independientes» y hasta otros exaliados del camionero, como Omar Viviani (taxistas) y Omar Maturano (maquinistas de La Fraternidad).

Incluso comenzaron a analizar la posibilidad de constituirse como punta de lanza, en el ámbito sindical, de una eventual campaña a favor de la reforma constitucional que permitiera la reelección de la jefa de Estado. Entre los gremios de la CGT ya se lo conoce como el grupo «Cristina 2015».

El nuevo sector oficialista ya había resuelto no acompañar al camionero para no quedar asociado al tono confrontativo que el líder de la CGT había adquirido respecto del Gobierno. En su mayoría participaron del Comité Central Confederal del 23 de mayo, pero sólo para cumplir con su rol institucional en la organización. Y también descartaron la alternativa de apoyar a Caló junto con los «independientes» Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA), Andrés Rodríguez (estatales de UPCN) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), cuando la postulación del metalúrgico entró en el tironeo con los «gordos» y con el gastronómico Luis Barrionuevo, que ahora amenaza con dar una pirueta más y respaldar a Moyano.

El arco opositor, en tanto, buscará hoy poner a salvo a Caló en una reunión que mantendrán sus dirigentes en el sindicato de taxistas, de Omar Viviani. Se trata, quizá, del último intento por consensuar su candidatura. De paso, «gordos» e «independientes» verán de avanzar con la impugnación ante el Ministerio de Trabajo de los últimos pasos administrativos de Moyano. Esa chance tiene por objeto obligar al camionero a sentarse a negociar una futura conducción de la CGT acordada con el resto de los sectores sindicales.

Moyano, en tanto, mantendrá la postura que anticipó este diario a principios de año: hacer la plancha. Sin mucho esfuerzo vio desgajarse la oposición, y la mera amenaza de prohibirles la entrada a los congresales de Barrionuevo el 12 de julio en Ferro, por falta de pago de las cuotas en la CGT, pareció convencer al gastronómico de que le convendría asociarse al camionero en una central obrera de perfil opositor.

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