Las discusiones de la reunión de los obispos de todo el mundo, que se desarrollará entre el 4 y el 25 de octubre, estarán orientadas por el texto Instrumentum Laboris, redactado a partir de respuestas de las conferencias episcopales a un cuestionario enviado desde la Santa Sede y del informe final del Sínodo Extraordinario del año pasado.
En el documento se destacan dos temas que serán esenciales: la situación de los divorciados y la de las familias que cuenten con integrantes homosexuales.
En el primero de los casos, la Santa Sede reveló que se da un "común acuerdo" sobre una "vía penitencial", bajo la autoridad de los obispos, para reintegrar en la Iglesia Católica a los cristianos divorciados que se hayan vuelto a casar teniendo en cuenta "una toma de conciencia del fracaso y las heridas" provocadas por la separación.
Entre los puntos necesarios para reincorporar a la vida católica a los divorciados se menciona la verificación de la "nulidad del matrimonio, el compromiso a la comunión espiritual y la decisión de vivir en continencia".
Sin embargo, no se hace mención a uno de los puntos más aperturistas que se habían debatido en la reunión preparatoria del año pasado: el acceso a los sacramentos de penitencia y la eucaristía. El nuevo documento sólo menciona que en el Sínodo Extraordinario existió un debate al respecto.
En lo referido a los homosexuales, el Instrumentum Laboris baja el tono a la esperada apertura de los fieles gays que se había generado también en la asamblea de obispos de octubre de 2014.
Analistas indicaron que del texto se desprende que los organizadores no quieren convertir en un tema primordial el debate sobre la forma en que la Iglesia debería abordar a las parejas del mismo sexo.
Activistas de los derechos homosexuales esperaban que el documento, el último antes de la reunión mundial de obispos, retomara al menos parte la retórica conciliatoria sobre el cuidado pastoral de las parejas del mismo sexo que apareció el año pasado.
Pero el texto propone a la Iglesia Católica estudiar la posibilidad de "acompañar" a las familias con integrantes homosexuales "con respeto y delicadeza" y evitando cualquier "discriminación injusta".
Además, pone el acento en la cuestión de la adopción y refiere "la importancia de afirmar que la educación de un hijo debe basarse en la diferencia sexual, así como la procreación".
Y añade: "Por lo tanto, también (la procreación) tiene su fundamento en el amor conyugal entre un hombre y una mujer, que constituye la base indispensable para la formación integral del niño".
El año pasado, en un reporte interino, un grupo de obispos cercanos al papa Francisco había hablado más positivamente que nunca sobre los homosexuales en la historia de la Iglesia Católica.
Pero esas palabras fueron suavizadas o eliminadas al final de la reunión después de una reacción negativa de los conservadores que, incluso, cuestionaron la capacidad del Sumo Pontífice para hacer valer la palabra de Jesús.
Para el cardenal Lorenzo Baldisseri, quien está involucrado en la preparación del Sínodo, el eco en las conferencias episcopales de todo el mundo fue grande, lo que confirma "el interés extraordinario y la participación activa" de la Iglesia en la discusión sobre la familia actual.
El documento de trabajo, de 78 páginas, deja gran margen para las discusiones, consideró por su parte el presidente de la Conferencia Episcopal alemana, cardenal Reinhard Max.
"Mientras que algunos asuntos y áreas problemáticas son abordados solamente de manera cuidadosa, en el texto en su conjunto se percibe el esfuerzo de no pronunciarse por anticipado sobre determinados temas", añadió. En los temas complejos, el documento muestra "con un lenguaje cuidado diferentes puntos de vista", explicó.
Instrumentum Laboris muestra también su rechazo al aborto y a la eutanasia, porque "es tarea de la familia, apoyada por toda la sociedad, acoger la vida que nace y ocuparse de su última fase".
| Agencias EFE, Reuters, DPA y ANSA |


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