El titular de SMATA (Sindicato de Mecánicos y Afines de la Industria del Automotor), Ricardo Pignanelli, sostuvo que «la producción de automotores estará en los mismos niveles del año pasado», se manifestó «optimista con la marcha de la industria» y anticipó «proyectos de futuras inversiones».
El gremialista afirmó que pese a la crisis económica mundial «algunas terminales tomaron personal y en otras se está trabajando los sábados. Salvo en tres o cuatro empresas de autopartes, la actividad productiva está en los mismos niveles de 2011, cuando se fabricaron 840.000 unidades». No descartó que «en 2012 tengamos una producción que oscile entre las 800.000 y 850.000 unidades».
Éstas son otras de las declaraciones de Ricardo Pignanelli ayer:
Los vehículos tienen pautadas actualizaciones de precios mensuales o bimestrales, pero en realidad el incremento en el valor de las unidades se da cuando cambian los modelos cada tres años.
Los valores en pesos de los vehículos se mantienen y la brecha cambiaria no afecta las ventas.
Estoy convencido de que la industria automotriz tomó un rumbo difícil de modificar y, salvo que ocurra un desastre como el del año 2000, la actividad se va a mantener con pequeñas variaciones para arriba o hacia abajo, pero la marcha seguirá siendo la misma.
La crisis mundial de 2008 afectó a nuestra industria en el primer semestre de 2009, donde se produjo un estancamiento de la producción, pero en el segundo semestre alcanzamos los niveles del año anterior.
Existen proyectos de futuras inversiones para ampliar algunas plantas que están por darse a conocer, tal el caso de Toyota que cambiará el modelo de las camionetas en 2014 y donde probablemente tengamos grandes posibilidades de ampliar la producción.
Entre las futuras inversiones se encuentran las empresas Ford y Volkswagen. La primera porque tiene el proyecto de cambiar el modelo del Focus y en el caso de la segunda es por la Amarok, donde tenemos un mercado en Sudamérica y hay perspectivas de abastecer otros, lo que nos puede llevar a fabricar unas 120.000 unidades por año.
Se tiene que solucionar el tema de la falta de repuestos para vehículos importados, pero que se da en algunos modelos puntuales y donde no hay fábrica en el país, como el caso de Hyundai o Land Rover.
A veces no se hacen repuestos porque los volúmenes son muy pequeños y no justifican la inversión (en referencia con que los empresarios argentinos podrían fabricar repuestos extranjeros o mayor porcentaje de componentes nacionales para los autos). Por ahí todavía no se hace porque el autopartismo en la Argentina no está a la altura de lo que fue la reconversión de la industria automotriz en los años 90.
Con la crisis internacional, el mercado no se ha resentido. Por ejemplo, la empresa Mercedes-Benz está tomando gente porque va a aumentar la producción de camiones. Además, incrementará la producción del viejo Sprinter, donde podrán generarse casi 300 nuevos puestos de trabajo.
En la Ford están trabajando en el nuevo modelo de la camioneta Ranger y también está tomando personal, mientras que empresas como Volkswagen y General Motors están trabajando sin inconvenientes.
En Renault hubo suspensiones de trabajadores algunos días por acumulación de stock, por el cambio de modelo del Clio, pero el stock acumulado lo va a sacar igual que hizo Fiat en su momento.
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