2 de abril 2014 - 00:00

Sobornos final: ahora el epílogo y nueva causa

Fernando de la Rúa
Fernando de la Rúa
La absolución a los acusados en el juicio oral por los supuestos sobornos en el Senado tendrá un onda expansiva en el fuero federal. Los fundamentos de la sentencia del Tribunal Oral Federal número 3, dados a conocer el lunes por la noche, darán lugar a un nuevo expediente en el cual Alberto Fernández, Aníbal Ibarra, Carlos Chacho Álvarez y el arrepentido Mario Pontaquarto tendrán un rol protagónico.

Se investigarán las irregularidades que el tribunal encontró en sus testimonios a lo largo del expediente desde la óptica de que éstos habrían sido nocivos para el Poder Judicial y para todos los acusados. La Cámara Federal realizará el sorteo correspondiente y le tocará a un nuevo juez intervenir en el epílogo de la trama que se inició en el último Gobierno de la UCR.

Al tribunal no le quedó clara la necesidad de una serie de reuniones que tuvieron lugar antes de la confesión de Pontaquarto.


Al Tribunal le dejó sospechas el hecho de que en 2003 Fernández citase a Pontaquarto a Casa Rosada, organizase, como jefe de Gabinete, una conferencia para comprometerse a combatir la corrupción y diez años más tarde, en una audiencia del juicio por los presuntos sobornos, era poco y nada lo que podía recordar. Pontaquarto llegaría a Fernández gracias a Ibarra y a éste por medio de su amigo del hipódromo, Daniel Bravo.

Álvarez
será considerado en la nueva causa ya que apareció como difusor de un anónimo que hablaba de coimas para la aprobación de la ley de reforma laboral y que él leyó a los presidentes de bloque del Senado. Su performance en el juicio fue endeble. Primero dijo que había renunciado a la vicepresidencia como un "gesto ético". Luego los abogados defensores le preguntaron por unos sondeos de opinión que él había encargado para evaluar si, tiempo más tarde, se reincorporaba al Gobierno como jefe de Gabinete. "Convivía con una contradicción, yo sentía un nivel de alejamiento muy fuerte, pero a la vez sentía la responsabilidad de que nosotros habíamos ofrecido la Alianza como solución de los problemas nacionales", explicó sin mencionar que él fue el principal promotor de la ley de reforma laboral.

Pontaquarto, en tanto, ha quedado según la postura del el tribunal muy comprometido por las decenas de contracciones en las que incurrió a lo largo de 16 declaraciones. "La única prueba giraba en torno a un embaucador que involucró a terceras personas en la comisión de un delito, viéndose afectada la vida de éstas y sus familias durante los diez años que transcurrieron desde su presentación como supuesto arrepentido", sostuvieron los jueces Guillermo Gordo, Miguel Pons y Fernando Ramírez.

Alberto Fernández
no sólo tuvo una vinculación directa con Pontaquarto, sino que además fue quien recomendó al juez Daniel Rafecas (a cargo de la instrucción de la causa y fustigado en varios párrafos de la sentencia) para el cargo de juez federal.

En principio, De la Rúa no será querellante en la nueva causa. El expresidente se da por satisfecho con la publicidad de los fundamentos de la sentencia. "Mi Gobierno tuvo muchos errores y fallas, pero la honorabilidad estaba intacta y esta causa contribuyó a su final", comenta mientras recuerda que el senador Gerardo Morales intentó, años atrás, expulsarlo del partido cuando se confirmó su procesamiento. El tribunal de disciplina de la UCR rechazó la solicitud planteando graves falencias técnicas en la presentación del senador.

"Fue una experiencia interesante como procesalista haber vivido una causa desde adentro", les escribió De la Rúa a sus contactos en la escena internacional de esta rama del Derecho en la cual el exmandatario supo transformarse en un referente. "Ya no quiero castigos, sólo arrepentimientos", cuenta De la Rúa en esos intercambios.

El expresidente ya da por descontado que tanto la Oficina Anticorrupción como la fiscal Sabrina Namer apelarán la sentencia ante la Cámara de Casación Penal federal.

Otra consecuencia inmediata de los fundamentos de la sentencia se materializará en un nuevo frente contra el juez Rafecas en el Consejo de la Magistratura donde ya es investigado por su actuación en los inicios de la llamada trama Ciccone por un intercambio de mensajes de texto con información de un expediente bajo secreto de sumario.

Milton Merlo

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