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Sobornos: De la Rúa acusó a Chacho de disputarle poder
Fernando de la Rúa
«Nos sacamos las ganas de conversar. Esto pasa porque no habíamos hablado antes», reflexionó sonriente De la Rúa durante un cuarto intermedio. La exdiputada nacional Irma Parentella, que asistió como parte del público invitada por Álvarez, le recriminó de inmediato al exmandatario su actuación durante la crisis de 2001 y haber dicho que «no estaba enterado» de los asesinatos que se produjeron durante la represión del 19 y el 20 de diciembre de ese año.
Toda la atención de la jornada se centró en el cruce que mantuvieron los exintegrantes de la fórmula que se alzó con la presidencia en 1999. En lugar de dejar la defensa en manos de sus abogados Jorge Kirszenbaum y Valeria Corbacho, De la Rúa optó por defenderse durante buena parte del testimonio del exlíder del Frepaso. Cuando el radical le preguntó si su renuncia no había colaborado al clima «de confrontación», Álvarez replicó: «Usted quería que desapareciera de la agenda el tema de los sobornos. Renuncié por las decisiones que usted tomó», en alusión al nombramiento de Flamarique como secretario general de la Presidencia y al sostén de De Santibañes.
En una declaración que tuvo mucho más de político que de jurídico, De la Rúa le enrostró haber apuntado a «una disputa de poder», a lo que Álvarez contestó que en ese caso su decisión hubiera sido pasarse «a la oposición».
«Usted ratificó a los funcionarios sospechados. Yo esperaba esas remociones para seguir con los cambios en el Senado y desplazar a (José) Genoud. Incluso varias fuerzas propusieron la renuncia de todos los senadores», detalló el exvicepresidente. Por momentos hablaban cara a cara y en otros por intermedio de los jueces del Tribunal Oral Federal 3 Guillermo Gordo, Gerardo Larrambebere y Miguel Pons. De la Rúa a veces se refería a sí mismo en tercera persona como «el presidente».
Hubo tensión cuando Álvarez ensayó una explicación política en la decisión del exmandatario de sostener a los sospechados: «Usted era un hombre sin personalidad y toda la campaña se basó en mostrar lo contrario. También durante este episodio, con lo de Flamarique», sostuvo el exvicepresidente, para quien De la Rúa buscó de esa manera dar «un gesto de autoridad» frente a la crisis que había explotado en la Alianza por las denuncias de supuestos sobornos.
Respecto de Flamarique, el testigo lo señaló como «encargado de la negociación central» en los aspectos políticos y técnicos de la norma laboral. Cuando se le preguntó si creía posible que el exministro de Trabajo hubiese dicho que para aprobar la ley contaba con «la Banelco», contestó: «No creo ni dejo de creer. No quiero incorporar un grado de subjetividad muy alto. Pero no significa que no pueda haberse dicho».
Respecto del eje del juicio, dijo apenas tener «certeza política» del presunto pago de coimas y lo basó en las declaraciones del exsenador Antonio Cafiero en esa línea, en un artículo publicado por Joaquín Morales Solá en La Nación en el que se daba cuenta de esas sospechas y en la «degradación» institucional de la composición de aquel Senado.
Más temprano había declarado por segunda vez Flamarique. No faltaron en su participación ironías, gritos y lágrimas. Con tono pausado, recordó que un grupo de legisladores le había adelantado la posibilidad de impulsar un juicio político. «Eso fue así, pero no voy a dar los nombres», replicó ante la duda de la fiscal Sabrina Namer. Luego aprovechó para recordar distintas reuniones de gabinete y con voz un poco más elevada aprovechó para evocar a Rodolfo Terragno como «un dirigente con gran vedettismo político» y que por ello la Alianza lo sumó al gabinete «a último momento».
Cuando finalizaron las preguntas, antes de volver a su asiento, Flamarique pidió un minuto para una última declaración: «Sepan que a mí esta causa me hizo conocer el amor inconmensurable, pero también el odio». Entre lágrimas, con la voz quebrada y las manos aferradas una a la otra, como en una súplica, agregó: «Soy una persona que odia y ese castigo me quedó para toda la vida».
Milton Merlo y Mariano Martín


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