22 de diciembre 2021 - 00:00

Sobre formas y fondos II

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Uno de los problemas más grandes que enfrenta el inversor afecto a seguir consejos e ideas ajenas -prácticamente todos- es la natural tendencia a sobrestimar los mensajes “bien emitidos”, aunque carezcan o tengan un sentido muy pobre, y subestimar los “pobremente emitidos”, aunque conlleven un valor elevado. Esto es lo que ayer denominamos la diferencia entre las formas y el fondo, algo que, al menos anecdóticamente, parece haberse exacerbado desde la aparición de los medios electrónicos. Para no movernos únicamente en el plano teórico, donde el lector finalizaría con una serie de conceptos ideales sin cuestionar realmente sus actitudes y comportamientos, ayer optamos por graficar dos casos bien reales. A ambos los conocemos de primera mano, sabemos de su honestidad y sus cualidades personales, las que apreciamos. Podemos así separar “la persona” del “profesional”. A riesgo de que alguno se ofenda o enoje, podemos entonces delinear algunas diferencias prácticas entre la imagen y el contenido que sirvan a los lectores de pista para comenzar a evitar las acometidas de lo simbólico y sacar sus propias conclusiones de manera más libre. Irónicamente, es en una nota de nuestro máximo comunicador financiero de hace unas semanas donde se develan dos pistas sobre el desvalor de la imagen mediática: a) “los que hablan mucho es porque no saben; los que saben no hablan mucho. Acá no somos tan extremos -entendemos que la necesidad de comunicarse, o la retracción, son cuestiones de carácter que nada tienen que ver con que se piense o no cumplir con las obligaciones-, pero no dudamos que la sobreexposición mediática y social atenta contra el tiempo necesario para la introspección y el análisis de las ideas. b) “La reputación se mide por lo que se hace, no por lo que se dice”. En contra de lo postulado, entendemos que la reputación, en cuanto se trata de la percepción de terceros, tiene más que ver con lo que se muestra o ve, que con lo que se hace. Por ende, el prestigio es algo que -desgraciadamente- sí se puede comprar. Seguimos mañana. El 2,72% que sumó ayer el S&P Merval cerrando en 84.137,68 puntos es la segunda mayor suba de la cartera desde el 9 de noviembre. El punto flaco de la rueda fue el operado en acciones, $1.089 millones (con 45 alzas, 4 sociedades sin cambio y 16 mermas), 25% abajo del diario del mes y 8% del anual, evidenciando el poco interés de los inversores. Con 16 alzas y 4 bajas y un tranzado 14% inferior al diario 2021, los principales ADR sumaron en promedio 1,79%.

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