En un comunicado conjunto, aseguraron estar dispuestos a "frenar el derramamiento de sangre y la pérdida de vidas en Siria y a apoyar al pueblo sirio para establecer la paz y la estabilidad a través de medios políticos".
En el texto no hubo, sin embargo, ninguna referencia al destino político del actual gobernante sirio, lo que refleja la divergencia de posiciones que todavía hay entre los gobiernos del grupo y Moscú, que ya había bloqueado la creación de una zona de exclusión aérea y que condenó el envío de armas de Europa a los rebeldes sirios.
El G-8 está de acuerdo en que el posible uso de armas químicas en Siria tiene que ser investigado por expertos de Naciones Unidas. El propio Putin reiteró ayer que no hay pruebas sobre el uso de ese tipo de armas por parte del régimen sirio pese a que Estados Unidos afirmó que sus servicios secretos lo constataron.
Por su parte, el presidente estadounidense, Barack Obama, afirmó en una entrevista televisiva que su país no debe "precipitarse a otra guerra en Medio Oriente".
"La de Siria es una situación compleja", aseguró y señaló que sólo quienes participan de las conversaciones por el conflicto pueden entender la complejidad de la situación.
| Agencias DPA y AFP |

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