9 de febrero 2009 - 00:00

Sobreactúa Correa contra Obama y echa a diplomático

Rafael Correa camina el miércoles pasado junto a sus partidarios para inscribir su candidatura por la reelección. En un ambiente de tensión, ayer echó en duros términos a un diplomático estadounidense. Opositores denuncian campaña de distracción.
Rafael Correa camina el miércoles pasado junto a sus partidarios para inscribir su candidatura por la reelección. En un ambiente de tensión, ayer echó en duros términos a un diplomático estadounidense. Opositores denuncian campaña de distracción.
Quito - En un momento de creciente tensión política en Ecuador disparada por un escándalo narco que roza al Gobierno, el presidente Rafael Correa ordenó la expulsión de un funcionario de la Embajada de Estados Unidos en su país, lo que representa el primer incidente diplomático serio con la región que debe afrontar el Ejecutivo de Barack Obama.
Correa dio el sábado un plazo de 48 horas para que Armando Astorga salga del país, al calificar de «insolente» una carta que éste dirigió al comandante general de la Policía, Jaime Hurtado.
No obstante, la embajada norteamericana respondió que Astorga salió del país en enero pasado como parte de «una rotación normal» de personal.
«Señor canciller de la República (Fánder Falconí), escúcheme, le da 48 horas a este señor Armando Astorga para que coja sus maletas y se largue de este país. Aquí no vamos a aceptar que nadie nos trate como colonia», indicó Correa en su informe semanal de tareas.
La reacción de Correa respondió a que en la carta, Astorga informó que su país decidió dar por terminado «el entendimiento de apoyo logístico y operativo brindado a la unidad del centro de operaciones anticontrabando de la Dirección Nacional de Inteligencia de la Policía Nacional».
Según el presidente ecuatoriano, en ese centro, EE.UU. instruía al personal y al comandante de la unidad, lo que el Gobierno dio por terminado, por lo que Astorga informó la suspensión de u$s 340.000 de cooperación. «Señor Astorga, quédese con su sucio dinero, no lo necesitamos, aquí hay soberanía y dignidad, quédese con sus u$s 340.000, majadero, insolente», dijo Correa. Además, EE.UU. retiró otra ayuda por u$s 160.000 para el combate contra el tráfico de personas, porque -de acuerdo con el mandatario de izquierda- Quito se opuso a que la embajada seleccionara al jefe de la unidad policial en cuestión.
Para el presidente de la Federación de Cámaras de Comercio de Ecuador, Blasco Peñaherrera, la situación puede ser una «rabieta más» del jefe de Estado y calificó lo acontecido como una «cortina de humo» para aplacar el «caso Chauvín».
Ignacio Chauvín, ex subsecretario de Gobierno, ahora detenido, fue imputado de supuestos vínculos con una red de narcotráfico liderada por los hermanos Edison, Jefferson y Miguel Ostaiza, quienes aparentemente traficaban con droga de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Tras negar vínculos con el narcotráfico, Chauvín dijo al entregarse a las autoridades que se reunió siete veces con el fallecido líder de las FARC Raúl Reyes para hablar sobre la liberación de secuestrados. El ex funcionario aclaró ayer que las reuniones con las FARC fueron en territorio colombiano.
«Comprobado, estamos bailando con las FARC. Eso dejó de ser una sospecha, ahora es una realidad», declaró el fiscal antinarcóticos del caso José Solórzano.
Correa se anticipó a juzgar como traición al Gobierno las probables citas de funcionarios con los rebeldes en territorio ecuatoriano, y pidió a Chauvín que «diga lo que tenga que decir» para saber si hubo autoridades implicadas.
El funcionario colaboró de cerca con Gustavo Larrea, un ex ministro y hombre fuerte del Gobierno, mencionado por Colombia como supuesto contacto de las FARC en Ecuador. Larrea se retiró de la campaña electoral para los comicios del 26 de abril, afectado por el escándalo. A raíz del ataque colombiano contra Reyes, Quito rompió relaciones diplomáticas con Bogotá, y condicionó la reanudación a que terminen las denuncias en su contra por su supuesta connivencia con el grupo insurgente.
Duro crítico de la política exterior norteamericana, Correa confirmó el año pasado que no renovará el convenio por el cual EE.UU. opera una base militar en el puerto pesquero de Manta, por lo que su salida está prevista para antes de noviembre.
Agencias AFP, Reuters y EFE

Dejá tu comentario