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Socialismo del siglo XXI y emergencia en Venezuela
Por supuesto, Maduro miente y dice que la pobreza extrema es del 4%: esto ya lo conocemos los argentinos. Mientras tanto, se desploma la compra de alimentos, y hay un cambio brusco en el patrón de alimentación; hortalizas y tubérculos desplazan a las proteínas de alto valor biológico. Se acentúa la desigualdad en la calidad y cantidad de la alimentación, porque no todos tienen el mismo acceso o disponibilidad. La desigualdad se agiganta. Aproximadamente 9,6 millones de venezolanos ingieren dos o menos comidas al día. Para el 93,3% de los hogares el ingreso no les alcanza (inseguridad alimentaria). El 74,3% de los entrevistados refieren pérdida de peso no controlada (8,7 kg) en el último año y los más pobres 9 kg.
Lo más grave está aún por llegar. A escasos 90 días de iniciar el próximo ciclo de siembra, los agricultores no han recibido los insumos agrícolas y semillas. El Gobierno ordena que la agroindustria debe dirigir el 70% de su producción a los Clap (estatales) y sólo el 30% a la red privada.
Todo esto es la consecuencia de perder los derechos de propiedad privada. Los datos del Observatorio de Derechos de Propiedad -creado en 2005 y gestionado conjuntamente por el Centro para la divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (CEDICE Libertad) y Liderazgo y Visión muestra que durante 10 años Venezuela ha ocupado los últimos lugares en el Índice Internacional de Derechos de Propiedad (IPRI), un barómetro que mide el estado de los derechos de propiedad en todo el mundo. Para 2017, Venezuela ocupó en el IPRI el lugar 126 de los 127 países incluidos. "El Gobierno ya ha expropiado y afectado un poco más del 5% del territorio nacional, configurando un proceso forzado de eliminación de fuentes significativas de trabajo, bienes y servicios, con graves consecuencias en la vida de los ciudadanos. El desabastecimiento, la escasez e hiperinflación", sostiene el informe.
El Observatorio ya ha registrado más de cien mil ataques a la propiedad privada desde el año 2000. Además, los precios de los supermercados están intervenidos por el Estado, y de ese modo se controlan las ganancias, y hasta las almas de los empresarios (como decía Goebbels).
Los líderes de Argentina y Latinoamérica deben levantarse unidos contra el dictador Maduro; las consecuencias de esta crisis humanitaria son verdaderamente insoportables.
Y debe servirnos a todos los latinoamericanos de experiencia para resistir con total fortaleza y templanza todas las tentaciones populistas del socialismo XXI.
| (*) Director general de |
Libertad y Progreso


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