6 de julio 2009 - 00:00

Sólo bajo la influenza de la pasión

La hinchada de Vélez tiró una gran cantidad de bengalas de humo a la salida de su equipo. Los de Huracán cantaron los 90 minutos. El partido se vivió a pleno en las tribunas, a pesar del granizo y de la gripe A.
La hinchada de Vélez tiró una gran cantidad de bengalas de humo a la salida de su equipo. Los de Huracán cantaron los 90 minutos. El partido se vivió a pleno en las tribunas, a pesar del granizo y de la gripe A.
Los hinchas sabían que la definición era ayer, que al terminar el partido en el estadio José Amalfitani en el barrio de Liniers, el local Vélez o Huracán iba a ser el campeón del torneo Clausura 09. Todo se podía reducir a una acción para que la alegría se instale de un lado o del otro, pero pasó de todo. Lamentablemente, el triunfo se resolvió por un error arbitral. En el medio, hubo una serie de sucesos que dejaron sin aliento a los seguidores de ambos equipos. Ni la temida gripe A ni la lluvia, ni el granizo amedrentaron a las cerca de 30.000 personas para desistir del sufrimiento que implica una final con tanta pasión en el aire. Ése fue el único virus que se extendió en la tarde de ayer.

Desde temprano, poco más de las 11 de la mañana, la ansiedad hacía irrespirable el ambiente. Los afortunados hinchas del Globo de Parque Patricios que pudieron conseguir una entrada quisieron estar primeros en la puerta del estadio de Vélez. La campaña del equipo de Ángel Cappa era para ilusionarse. Los del Fortín atravesaron la mayor parte del campeonato en la punta de la tabla, lo que hizo llegar a los simpatizantes con la confianza de llevarse el torneo.

Todo indicaba que el campeonato no se le podía escapar a Huracán, que desde el año 73 no festeja un torneo. La gran mayoría de los quemeros no vio campeón a su equipo, y por eso la ilusión tan poco frecuente en los castigados hinchas del Globo. Es así como las medidas de prevención por la extendida influenza A H1N1 fueron parte del escenario popular -el alcohol en gel fue un aditamento como el gorro y la bandera, no así los barbijos-, pero el aislamiento no fue una opción. Son 36 años con la esperanza de salir campeón como para perderse esta nueva oportunidad que le daba la historia futbolística al equipo de Parque Patricios.

En medio de la conmoción de saber que el campeonato se escapaba de las manos, los hinchas del Globo comenzaron a cantar al tomar conciencia de que Huracán logró muchos objetivos en este torneo de la mano de Cappa, que demostró que con vocación y voluntad se pueden hacer muchas cosas y llevar a un equipo a lo más alto, como en este caso.

Vélez, por su parte, fue otro de los equipos que merecían ganar el Clausura 09, y con esa intención salió a la cancha con el entusiasmo de toda su hinchada, que soñaba con el séptimo torneo del club en la era profesional. Eso, a pesar de los favoritismos del ambiente futbolístico que ponían como principal elegido al equipo de Parque Patricios. Pero el local era Vélez, y allí se había preparado una fiesta, que estalló cerca de las 17.45 con banderas, bengalas y gritos de desahogo luego de una final que tuvo todos los condimentos: tres goles que no fueron goles -dos de Vélez y uno de Huracán, que fue mal anulado-, amarillas, una expulsión, un penal errado. Acciones que tuvieron como referencia a un árbitro Gabriel Brazenas que no supo apoyarse en los asistentes y que dejó muchas dudas sobre su desempeño. Hasta Cappa, que siempre se mostró tranquilo, no pudo resistir la decisión del gol que le dio el triunfo a los locales. No había forma de sentarlo en el banco faltando sólo 8 minutos para el final -luego de una importante demora, sólo se adicionó un minuto-.

Lo de ayer podía ser para cualquiera, y las circunstancias derivaron en la victoria del equipo de Ricardo Gareca. No obstante, este Huracán demostró que se puede quedar en la historia con dignidad, con buen fútbol y con compromiso con la realidad, tal como lo quiso un Cappa que se ganó el respeto y la admiración de muchas personas, y no sólo del entorno del fútbol.

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