Sorprende Muscari con comedia de Noel Coward

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José María Muscari se luce más dirigiendo obras de otros autores que las propias. Su talento, sus recursos, su creatividad, hicieron que «Vidas Privadas», la obra teatral que Noel Coward estrenó en 1937, pareciera de este tiempo.

Muscari logró integrar a los actores a su idea. Sacó lo mejor de ellos y consiguió un espectáculo sin baches. Los setenta minutos de «Vidas Privadas», pasan muy rápido. Y eso es un mérito.

La comedia trata sobre un matrimonio que terminó muy mal. Ambos rehacen sus vidas con parejas más jóvenes creyendo encontrar en la belleza la solución a sus penas. Miguel Angel Rodríguez se casa con una pianista que interpreta María Fernanda Callejón, y Georgina Barbarossa, con un joven de espectacular físico y escasa inteligencia que interpreta Cristian Sancho.

La luna de miel de ambas parejas no sólo coincide en el mismo hotel, sino que están en habitaciones contiguas que tienen balcones que dan al mar y les permiten verse.

Cuando a Barbarossa y a Rodríguez se les pasa el encandilamiento por sus parejas tan físicamente perfectas, el pasado vuelve con fuerza. Ambos se extrañan y no pueden evitar las comparaciones con el presente. Al verse de balcón a balcón deciden rehacer su vida y abandonan a los jóvenes para refugiarse en París.

Muscari aprovecha esta situación de balcones unidos a través de la excelente escenografía simétrica de Gonzalo Córdova. Todo el tiempo la acción pasa de un balcón a otro y la música conecta las distintas situaciones. A veces un diálogo termina en una frase que se completa en la siguiente escena. Todos los recursos buscan que la acción no se detenga.

Georgina Barbarossa hace sentir el rodaje que tiene en las comedias. Es una formidable guía para el resto de los actores.

Miguel Angel Rodríguez, tal vez el último de los capocómicos, se muestra como un gran intérprete. No abusa del histrionismo. Se mantiene en su papel de comediante a pesar de que sus textos tientan al desborde. Pero la obra, con buen criterio, prioriza la elegancia sobre el recurso fácil para hacer reír.

Cristian Sancho sorprende. No tiene necesidad de mostrar su cuerpo. Está allí como actor y aprovecha la oportunidad. Desarrolla su complejo monólogo con soltura. María Fernanda Callejón también muestra todo lo que puede entregar cuando hay una buena dirección.

«Vidas privadas» es una comedia elegante que hace reír y emocionar. Mantiene la profundidad del texto, porque finalmente la comedia es una gran historia de amor bien contada.

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