Nueva York - Mejoró la salud de Steve Jobs, CEO de Apple, pero la estricta consigna de silencio observada por el grupo informático generó críticas y temores desde el anuncio de su trasplante de hígado. «El pronóstico es excelente», afirmó el jefe del servicio de trasplantes del hospital de Memphis donde Jobs fue intervenido, precisando que «se recupera bien».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Sin embargo, la empresa se niega a informar de manera directa sobre la salud de su fundador, que anunció una licencia por enfermedad en enero hasta fines de junio por problemas médicos no precisados, cinco años después de sufrir un cáncer de páncreas. Apple tampoco precisó cuándo volverá al trabajo. El lunes pasado, el mismo Jobs comentó mediante un comunicado el lanzamiento del nuevo iPhone 3GS. Algunos empleados aseguran haber visto a Jobs, de 54 años, en los pasillos de la empresa desde el lunes, pero no está claro si era la primera vez que iba desde que cedió la gestión diaria a su número dos, Tim Cook.
La extrema discreción de la empresa despertó polémica en los medios financieros y jurídicos, ya que toda compañía que cotiza en los mercados bursátiles tiene la obligación de informar a los accionistas e inversores sobre cualquier cambio en su dirección. Este silencio, tal vez tuvo que ver con la caída del título de Apple, que perdió el 4,62% entre el lunes a la mañana y el martes, antes de recuperarse un poco ayer tras el anuncio del buen pronóstico para Jobs.
«Steve Jobs es una persona muy importante y su estado de salud debería haber sido revelado desde un principio», dijo el abogado Tom Ajamie a la CNBC y agregó que «el hecho de que la sociedad haya minimizado sus problemas de salud muestra que saben que es importante para el precio del título».
Los analistas subrayan que Jobs representa a su empresa desde que supo relanzarla retomando su dirección en 1997, tras 12 años de ausencia.
Dejá tu comentario