24 de marzo 2009 - 00:00

Stolbizer cancela acuerdo con PJ anti-K

Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde
«No voy a tirar 25 años de militancia por un acuerdo con Duhalde». Margarita Stolbizer cerró ayer, en teoría con ánimo irreversible, la posibilidad de una confluencia con sectores de PRO y el PJ anti-K para conformar un megafrente opositor en la provincia.
Lo hizo durante una cumbre con su comando de campaña en el que avisó que no hay margen para un acuerdo con otros sectores anti-K para ir juntos a las elecciones del 28 de junio.
En su negativa, personalizó en Duhalde el porqué no aceptará un acuerdo.
La dirigente, que controla la Coalición Cívica a nivel provincial, había mantenido una serie de diálogos con Felipe Solá quien fue uno de los más activos promotores de impulsar una entente para enfrentar a Kirchner con el objetivo de derrotarlo.
En principio, Stolbizer expresó que no participará de un megapacto, aunque no quiso descartar una eventual sintonía en el plano legislativo contra el Gobierno.
Parece poco: en la previa electoral, chocará con el PRO y el PJ disidente para tratar de polarizar con Kirchner.
Esa es, de hecho, una de las principales obsesiones de Stolbizer en estas horas a 100 días de la elección legislativa en la que será primera candidata de una lista donde compartirán espacio la Coalición Cívica, la UCR y sectores del socialismo bonaerense. Eligió un argumento, el espacio de Stolbizer, para tratar de pararse como la «única oposición a Kirchner». «Los candidatos de Solá, una vez que pase la elección, van a negociar con el kirchnerismo. Van a hacer lo que hizo Lavagna luego de la presidencial», sostienen cerca de la dirigente.
Huellas imborrables
En esa línea, planteó que no está dispuesta a un acuerdo que impulsa Eduardo Duhalde, una forma de mostrar las huellas -que el hombre de Lomas no quiere borrar- del ex presidente en el armado del acuerdo y su intención de tener más protagonismo hacia 2011.
Con visión conspirativa, en la CC consideran que el acercamiento de Solá a Stolbizer responde a la intención del ex gobernador de reforzar su posición hacia dentro de la triple alianza que comparte con Francisco de Narváez y el PRO de Mauricio Macri.
Al cerrar la puerta a un acuerdo, a pesar de la voluntad de algunos sectores y hasta de cierta condescendencia de Elisa Carrió, a Stolbizer no le queda otra que pensar en la elección de junio, en la que debe atender algunas cuestiones más que sensibles.
Ayer empezó a preocuparse por dos asuntos: la logística electoral, para hacer campaña y para el día de la elección; y la cuestión metodológica, para evitar que votos potenciales se le escapen de las manos.
Temores
No lo dirá pero ahora la CC teme que el robo de boletas sea doble: desde el oficialismo y desde la oposición que une a PRO y al PJ disidente. Por eso, quizá Stolbizer deba recurrir como nunca antes a expertos en elecciones: hay muchos en la UCR; también entre sus peronistas amigos.
Saldrá, entonces, a incentivar una vieja mecánica electoral -nunca descuidada por el peronismo- de que los votantes lleguen al cuarto oscuro con la boleta en la mano para, de esa manera, no depender de que haya o no listas disponibles a la hora de la votación. Un recurso, nada más. La revelación, al fin, de que la batalla del 28 empieza mucho antes. Mejor dicho: ya empezó.

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