24 de octubre 2014 - 00:00

SU DINERO PERSONAL: arquitectura para la cuarta edad

"En vista del aumento de la expectativa de vida de los argentinos, quisiera saber si invertir en las llamadas 'viviendas para la tercera edad' puede ser una buena idea, tanto para uso personal como para adquirir una renta mensual. Sé que funcionan muy bien en otros países, pero desconozco si es un mercado ya presente en la Argentina". (Liliana Quinteros, Nordelta)

SU DINERO PERSONAL: arquitectura para la cuarta edad
Hace tiempo que la Argentina viene reduciendo su tasa de natalidad a la par que se acentúa el envejecimiento de la población, como muchos países del desarrollo medio y alto. De acuerdo con el Censo 2010, viven en el país 5.725.838 mayores de 60 años, con la Capital Federal como epicentro de la mayor expectativa de vida. Durante ese mismo censo fueron contabilizadas 661 personas de 100 años, de las cuales 556 son mujeres y 105, hombres.

Ante este panorama, el nicho de las llamadas "viviendas de la tercera edad" (aunque debería hablarse de cuarta edad si el la esperanza de vida se establece por encima de los 80 años) puede crecer en el futuro, aunque todavía es un esquema poco desarrollado en el país. Sin embargo, es una tendencia que funciona bien en Estados Unidos, sobre todo en la península de Florida y en algunos países de Europa. Al respecto, el arquitecto Roberto Lapuyade, especialista en gerontoarquitectura, explicó que con la explosión de la crisis de las hipotecas en 2008 muchas empresas constructoras pudieron sobrevivir con viviendas dirigidas a este sector. Aunque bajó el precio de esas propiedades, siguieron siendo rentables.

Se trata, básicamente, de casas adaptadas a las necesidades de los mayores: son edificios donde se trabaja desde la arquitectura y el diseño de los departamentos para un mayor comfort. Por ejemplo, los enchufes no deben estar pegados al suelo para que la gente no tenga que agacharse, las persianas son eléctricas para no hacer fuerza, las puertas son más amplias y en ellas no se deben colocar perillas para evitar los movimientos de muñecas (por la artrosis o el reumatismo). También los baños son más grandes para que operen dos personas a la vez. Además, cuentan con amenities, gimnasio, un bar o un lugar para socializar y espacios verdes. El valor agregado es que tienen convenios con sanatorios o clínicas de la zona, para, por ejemplo, tomar la presión o aplicar inyecciones.

Como visión de negocio, esta gerontoarquitectura es un nicho de mercado aún vacante en el país, pero que ya cuenta en el mundo con unos cuarenta mil complejos que están agrupados en el Assisted Living Federation of America (ALFA). Los argentinos, a quienes tanto les tienta invertir en propiedades en Miami, pueden elegir este mercado como opción, "aunque hay lista de espera para la compra en muchos de estos complejos", sostuvo Lapuyade. Pero no sólo en Miami es un negocio popular, sino que se están construyendo barrios enteros con estos complejos en ciudades como Los Angeles y Chicago. En Inglaterra, ya hay unos 10 mil.

Existe un condominio de este tipo ubicado en Nordelta y uno de características similares en el barrio de Núñez, parecido a un apart hotel con servicios médicos, pero no tantos amenities. En el barrio de Belgrano, sobre la calle Vidal, hay un edificio de unos cuarenta años destinado desde su origen a personas mayores de la comunidad judía, que podría entenderse como pionero en la materia. Cabe aclarar que no son geriátricos, sino que se alquilan o compran departamentos.

Para Mario Gómez, director de Desarrollo de Emprendimientos en la Cámara Inmobiliaria Argentina, la última palabra sobre este tipo de negocios la tiene el mercado. "En Estados Unidos hay un amplio perfil de demanda. Lo interesante es que la gente a los 45 empieza a pensar en su vivienda, antes de que llegue el momento del retiro".

Hace dos años, la Cámara Inmobiliaria realizó una encuesta a mayores de cuarenta sobre con quién les gustaría vivir la vejez. "El resultado arrojó una diferencia cultural con otros países: el latino quiere vivir el retiro con su familia y que lo cuiden sus hijos", explicó Gómez.

A pesar de la escasa oferta específica que hay en la Argentina, los precios que se comercializan rondan en los 2.500 dólares por metro cuadrado, valores que se manejan en los barrios abc1 de Buenos Aires. Además, se abonan unos 1.000 pesos de expensas. "Los precios no son muy diferentes de los de las viviendas normales", resaltó Lapuyade. "Son departamentos más chicos, no se necesita tanto espacio y suelen tener menos metraje".

La razón por la que en Estados Unidos es un mercado más demandado radica en que es posible comprar estos departamentos a través del sistema de hipotecas revertidas, una especie de crédito que otorgan los bancos, sostuvo Lapuyade, un escenario no apto para la Argentina actual. Así, un anciano que tiene necesidades y al que su jubilación no le alcanza, le ofrece la casa al banco y éste se la empieza a pagar en cuotas. De esta manera, cuando el prestatario deja de utilizar la vivienda, por muerte o mudanza, existe la opción de que los familiares liquiden la hipoteca, o bien que el dueño de la propiedad pase a ser la entidad financiera.

La arquitecta Paulina Wajngort, de la consultora de desarrollos arquitectónicos e inmobiliarios para adultos mayores Amazing Senior Resorts Argentina, sostuvo que las viviendas para la tercera edad son una propuesta muy atractiva, con un enorme futuro. Lo más rentable es ofrecer "paquetes" que incluyen viviendas y servicios. Entre ellos están los CCCR, Complejos Residenciales de Cuidado Continuo, que intentan responder a todas las necesidades de los adultos mayores, por el resto de su vida. Sin embargo, admitió que es un mercado potencial.

Por último, Gómez brindó un panorama de dónde viven los adultos mayores hoy: "Hay muchos que viven en sus casas. Se ve mayor densidad en las grandes avenidas: cerca de Cabildo, de Santa Fe y de Rivadavia. Allí hay una estructura comercial, se pueden tomar un taxis y abastecer", alejando así la idea de estos "resorts" en plena ciudad.

La realidad y las encuestas muestran que los porteños centenarios ya suman el doble de los que eran a principios del siglo XXI y el triple de los existentes en 1980. Para 2050, la cantidad de adultos mayores con más de 60 años superará a los menores de 15 y el 79 por ciento de las personas mayores vivirá en países en desarrollo, como la Argentina, según el Estudio Económico y Social Mundial de las Naciones Unidas.

Dentro de la variedad de dólares que el sistema financiero y sus usuarios fueron creando desde que se aplicó el cepo cambiario, hay uno que poco se difunde pero muchos utilizan.

No es el dólar "blue", ni el "Bolsa". No es el dólar "tarjeta" ni el "turista". No es el dólar Colonia ni el "soja". Se trata más bien del "dólar free shop", que mantiene el valor del oficial.

Así es que si uno tiene la posibilidad de pasar por algún aeropuerto de la Argentina, podría ser recomendable es comprar allí, donde los precios están en dólares a $ 8,40 por unidad, tanto con tarjeta como con efectivo. De todas maneras, aunque no se aplica el recargo del 35%, los precios de ciertos productos de los duty free locales pueden ser marcadamente superiores a los de otros aeropuertos del mundo. Tan superiores, que pueden absorber el 35% de diferencia. Si el contribuyente tiene la posibilidad del reintegro del anticipo de Ganancias en la liquidación anual, en ese caso conviene, sin dudas, comprar en el exterior.

Hace ya casi un año que la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) elevó del 20% al 35% esta percepción que cobra como adelanto de impuestos a las Ganancias y a los Bienes Personales en los consumos con tarjetas de crédito en el exterior, razón por la cual queda exento el free shop argentino.

@AndyGlikman

[email protected]



"Viajo a Estados Unidos la próxima semana. Quisiera saber si me conviene comprar en el free shop de ese país, o bien en la Argentina. En ambos casos, los precios se determinan en dólares, lo cual me despierta la duda de si aquí se cobra también el recargo del 35 por ciento". (Marcela Roata, Beccar).