8 de agosto 2014 - 00:00

SU DINERO PERSONAL: Caviar riojano (no es un oxímoron)

“Trabajo en el negocio de la pesca. Me gustaría ampliar mi cartera de inversiones y apostar a la acuicultura, que cada día pisa más fuerte. Mi pregunta es si conviene centrarme en un rubro que aún está poco desarrollado en un país ganadero como el nuestro, con menor consumo de pescado que en otras naciones. Requiero información sobre la inversión inicial, cómo y dónde montar el emprendimiento y tips sobre la cría de peces”. (Pedro Bancalari, Rosario).

SU DINERO PERSONAL: Caviar riojano (no es un oxímoron)
De acuerdo con un informe publicado en febrero por la Organización para la Alimentación y Agricultura de la ONU (FAO) en colaboración con el Banco Mundial, para 2030 la acuicultura proveerá cerca de dos tercios del consumo mundial de pescado. Básicamente, se trata de multiplicar los peces criándolos en piletas artificiales, jaulas y estructuras dispuestas en el mar.

En la Argentina, la acuicultura tiene como principal objetivo el consumo humano, pero se la utiliza también para repoblar zonas, para uso farmacéutico y, en casos más aislados, como ornamentación.

"Es el agronegocio que más creció en los últimos diez años; no es la soja como se cree", explicó el ingeniero Luis Portaluppi, presidente de la Asociación Argentina de Acuicultura, con sede en Mar del Plata.

Pero a pesar de esta afirmación, la Argentina sólo provee el 0,005% de la producción mundial de peces de criadero, dado que aún faltan incentivos, principalmente financieros, para que crezca la actividad. De todas maneras, el Banco Interamericano de Desarrollo anunció la semana pasada un aporte de 30 millones de dólares a la Argentina para desarrollar investigaciones y apoyar proyectos de desarrollo acuícola.

Para los emprendedores, la inversión inicial suele ser alta, dado que hay que construir estanques, cavar pozos, comprar equipamientos adecuados y traer especies. De acuerdo con Portaluppi, los ciclos de producción son cortos: entre 7 y 14 meses; y se calcula que a partir del año y medio comienza el retorno.

Si bien no existen estándares fijos de inversión inicial, se pueden brindar ejemplos variados para pequeños o grandes inversores:

- Con un galpón de 250 metros cubiertos y unos 80 mil dólares se puede montar un criadero de peces ornamentales de agua fría. Su producción es de un millón de peces por año, con un precio de venta actual de tres pesos por pez.

- Con un terreno de tres hectáreas junto al mar y 250 mil dólares se puede desarrollar cultivo de salmón o trucha de cincuenta toneladas por año, con un costo operativo de 1,78 dólar por kilo y precio de venta de 3,15 dólares por kilo. Este tipo de inversión incluye una edificación para laboratorio y reproducción bajo techo, nueve piletas de geomembrana de doce metros de diámetro con invernáculo, equipo de filtrado para recirculación de agua, toma de agua de mar y estación de bombeo.

- Con un terreno de cuatro hectáreas y 12 mil dólares se puede montar un criadero de diez toneladas por año de langosta australiana, con un costo operativo de 50 mil dólares anuales. El precio de venta al mercado minorista es de 30 a 35 dólares por kilo o15 a 18 dólares por kilo para el mercado mayorista. La inversión incluye perforación y bomba de agua, laboratorio, estanques, cerco perimetral, vivienda, depósito, grupo electrógeno y equipamiento básico.

Los riesgos del negocio, como todo emprendimiento agroindustrial, radican principalmente en el tipo de ambiente y el clima. El ejemplo más claro es el del volcán Puyehue, en Neuquén. Cuando éste entró en erupción, las cenizas mataron toda la producción acuícola de la zona, que aún se está intentando recuperar.

Al respecto, Herman Henning, especialista en piscicultura del INTA Puerto Rico, Misiones, sostuvo que una desventaja es que en la Argentina se consumen pocos pescados y mariscos en relación con otras culturas. Por eso, el mercado de productos marinos está sobre todo orientado a la exportación; o bien, muchos productores logran ser abastecedores regionales. Según las estadísticas del sector, en la Argentina se consume un promedio de 7,9 kilos de pescado por habitante por año, en contraste con los 14,3 kilos por persona en otros países del mundo.

Pero también está la traba del alimento balanceado, ya que los molinos prefieren hacer comida para gatos y perros y no producir para la acuicultura, lo que dificulta conseguirlo.

Cabe destacar que la Argentina tiene una ley que prohíbe el ingreso de especies foráneas. Sin embargo, en los años cuarenta, algunos inmigrantes marinos como la trucha de arcoíris y la langosta australiana fueron introducidos.

Elegir la especie que se vaya a cultivar va a depender principalmente del recurso de agua con el que se cuente y su carácter dulce o salado, indicó Henning, ya que ésta debe cumplir con ciertos parámetros de oxigenación y calidad.

Cada topografía, región y rincón del país cría especies distintas. Portaluppi detalló las principales: en el NEA (Formosa, Chaco, Misiones, Corrientes, norte de Santa fe y norte de Entre Ríos), lo que se destaca es el pacú. De hecho, hay allí varias cooperativas yerbateras, de té y arroz que utilizan la acuicultura para diversificar inversiones. Pero también es común en esas zonas la cría de dorado, el surubí y el sábalo.

En la región pampeana, se desarrolla el pejerrey, pero no en forma comercial sino con la intención de repoblar lagunas. A nivel comercial se está criando la tilapia, la trucha arcoíris y peces ornamentales de agua fría.

En La Rioja hay un cultivo de caviar. Allí se encuentra la única planta de piscicultura de la Argentina que se dedica a la producción de huevas de pescado. En la costa atlántica, y a pesar de la inmensidad del mar, hay poquísima actividad acuícola. Existe una estación experimental en Mar del Plata que está desarrollando besugo y lenguado, pero no como experiencia comercial.

En ciertas zonas de la Patagonia se cultiva mejillón, salmónidos y ostras. En Río Negro se están criando vieiras y pulpitos. En Tierra del Fuego también se inclinan por el mejillón, en el canal Beagle, y está en etapa experimental el engorde de centolla.

Por su parte, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca pone a disposición de los emprendedores un manual sobre inversiones acuícolas. Se trata del informe "Evaluación económica. Cómo analizar las inversiones destinadas a un futuro proyecto de producción acuícola", de Pomeroy y Rathwell, de la Clemson University. Allí se detalla que para evitar el fracaso de los productores, los inversores deben analizar primero la capacidad que tengan para el manejo de un cultivo acuático y su producción; los mercados a los cuales podrían acceder; la capacidad financiera de la que dispondrán; la disponibilidad de recursos, por ejemplo, respecto de tierras, agua, capital y mano de obra; y sus posibilidades para afrontar un riesgo determinado y siempre ligado al emprendimiento proyectado.

Una vez determinados estos pasos, los recursos de los que disponga eliminarán algunas alternativas; pero una vez que la especie haya sido seleccionada para el emprendimiento, el manejo del cultivo y su producción serán la clave del éxito, sostiene el informe.



Para que un embargo se haga efectivo, debe ser ordenado por un juez. A partir de ese momento, el salario se embarga durante todo el tiempo que sea necesario hasta saldar la deuda. Dado que 20 mil pesos es un monto bajo, la deuda se saldará con facilidad. Caso contrario, se investiga si se tienen bienes muebles o de otro tipo para embargar.

Cuando se trabaja en relación de dependencia, el juez informa a la empresa correspondiente el saldo a embargar y ésta debe depositar mensualmente ese dinero en una cuenta oficial del juzgado.

El embargo se realiza sobre el sueldo bruto (es decir, sin deducciones de aportes u otros conceptos) y sobre el SAC (sueldo anual complementario o aguinaldo). Pero el sueldo es inembargable hasta el monto equivalente al Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM), que hoy es de 3.600 pesos. De todas maneras, se analiza si se es padre de familia, si se debe cumplir una cuota alimentaria, etcétera. Cada caso es distinto.

Las remuneraciones superiores al salario mínimo son embargables en la siguiente proporción: remuneraciones que superen al mínimo pero que no lo dupliquen serán embargables hasta el 10% del importe que excediera del SMVM. Remuneraciones superiores al doble del SMVM serán embargables hasta el 20% del importe excedente del SMVM. n

@AndyGlikman

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"Es la tercera consulta que hago y no he tenido suerte de que me contestaran. Aquí va: hace unos años solicité un préstamo a un banco. Contraje una deuda de 20 mil pesos que no puedo pagar. Dado que no tengo bienes muebles ni de otro tipo ahora quieren hacerme un embargo a mi cuenta sueldo. Mi pregunta es hasta qué punto pueden descontarme dinero y cuál es el proceso".

(Alberto Pérez, Saavedra).