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SU DINERO PERSONAL: el gusano se viste de seda
“Busco poner en marcha un proyecto de sericicultura (cría de gusanos de seda). Pienso en la paradoja de que a través de un gusano se obtenga la seda, una de las telas más finas. Requiero información sobre su producción, capacitación y el negocio en general”. (Carlos Fernández, Tigre)

La directora del centro de Investigación y desarrollo textil del INTI, Patricia Marino, explicó que en cuanto a la infraestructura para desarrollar la sericicultura se necesita un galpón apto para la cría y un depósito para almacenar los capullos, que son los que darán los hilos de seda. Para tener una idea de escalas, los huevos son la mitad de un grano de arroz seco.
La alimentación del gusano es fundamental, explicó Marino, y depende exclusivamente de hojas de morera frescas, lo que convierte a esta planta en un recurso indispensable para el inicio de este negocio. Si la planta ya es adulta, la cría puede empezar inmediatamente; de lo contrario, una vez plantados los árboles, tardan unos dos años en crecer y estar disponibles. La alimentación del animal es tan importante que si no se cumple a rajatabla, el riesgo es que quede un registro negativo en el material textil que se vaya a obtener. Si el gusano tuvo una vida "caótica", entregará mala seda, explicó el responsable de laboratorio de la entidad, ingeniero Hugo Enciso, aclarando que si bien es una actividad de baja inversión, es muy demandante en cuanto a mano de obra. "La base del negocio es tener una a tres hectáreas de moreras. En una hectárea llegan a entrar 20 mil árboles", precisó.
Enciso agregó que, en cuanto al retorno de esta actividad, el hilado de capullos ronda los 1.600 pesos el kilo, siendo éste mucho más alto que otros materiales textiles estándar. De todas maneras, no existe un mercado formal de este commodity que regule los precios. Por ejemplo, con un capullo se puede hacer una joya que se vende entre 300 y 400 pesos.
Para el devanado, el capullo se coloca en agua hirviendo durante unos minutos, la fibra se ablanda y comienza a aparecer la seda, que es diez veces más fina que un cabello.
La cría de gusanos de seda se realiza desde el sur de la provincia de Buenos Aires hacia el norte del país. En latitudes superiores, la conjunción de temperaturas y bajas precipitaciones hacen que sea posible cultivar moreras y realizar algunas crías. El período de cría es muy corto, de septiembre a marzo; por lo tanto, las regiones óptimas se encuentran desde la zona del Delta hacia la zona norte del país, siendo los mejores ambientes las provincias de Misiones, Chaco, Salta, Jujuy, Tucumán, Córdoba, Santiago del Estero, norte de La Pampa y Cuyo.
De acuerdo con el texto "Sericicultura: manual para la producción", confeccionado por el INTI, la historia de la seda se remonta a unos 5 mil años atrás. La leyenda cuenta que Lei-Zu, una de las esposas del emperador chino Fuxi, inició esta actividad observando cómo de las ramas de algunas moreras salían mariposas de unos capullos, de donde se iban tejiendo unos hilos muy delicados. Esta observación hizo que se le adjudicase el apodo de "diosa de la seda".
Pero la historia en la Argentina no es tan antigua como la de Lei-Zu. Los historiadores creen que el gusano de seda se introdujo en el Río de la Plata en 1762, a través del jesuita Termeyer, quien llevó huevos de gusano a Córdoba, Buenos Aires y Montevideo.
Manuel Belgrano fue otro de los propulsores de esta industria. En sus años, la seda europea era costosa, la oriental comenzaba a escasear y los argentinos intentaron solucionar ese problema con la crianza del gusano de seda.
La sericicultura en la Argentina tuvo un fuerte desarrollo hasta la década de 1940, pero luego se retrajo por la aparición de las fibras sintéticas.
A pesar de esta fuerte competencia, la producción de capullos hoy es realizada por alrededor de 300 pequeños agricultores, un número muchísimo menor que en otros países como Brasil, que inició esta actividad al mismo tiempo que la Argentina. Allí, la producción de la seda se hace a gran escala, de manera industrial, y se transformó en uno de los competidores más importantes del mercado internacional.
Para responder a esta consulta contactamos a Ramiro Castiñeira, economista jefe de la consultora Econométrica.
Al ser los Boden 15 bonos que se rigen bajo la ley argentina, están exentos de los riesgos de Griesa. Esto implica que, en dos meses, se van a cobrar los intereses puntualmente como se viene haciendo. Distinto es el panorama para quien tiene estos títulos en el exterior. Si bien aún quedan muchas dudas sobre este default parcial, en el extranjero sí puede llegar a afectarse el pago.
En definitiva, estos títulos que se ganaron su atractivo por ser bonos que se liquidan en dólares seguirán el camino recorrido hasta ahora sin sufrir cambios. Así, se puede comprar este título hoy y recibir en octubre de 2015 los dólares. De todas maneras, a la hora de invertir, los especialistas aseguran que mientras el tema de los fondos buitre esté a la cabeza de la agenda, los plazos fijos son la opción más conservadora.
Otra duda muy requerida de esta índole es qué puede pasar con estos Boden 15 si se produce el aceleramiento de los pagos de los bonos Par. La respuesta vuelve a ser similar. En principio, no influye en los Boden 15, que seguirán su curso con normalidad.
@AndyGlikman
[email protected]
"Compré Boden 15 hace tres años. Vengo cobrando puntualmente los intereses en abril y octubre de cada año. Mi duda es si con el fallo del juez Griesa, el pago de octubre de este año se verá afectado a pesar de que son bonos que están bajo ley argentina y emitidos después del default. ¿Puede el juez impedir el cobro de este título?"
(Miguel Pochtaruk, Belgrano)

