29 de agosto 2014 - 00:00

SU DINERO PERSONAL: ¿Qué hay de nuevo, conejo?

“Requiero información sobre la cunicultura (cría de conejos). No se difunde mucho en la Argentina sobre el negocio de la carne de este animal. ¿Es realmente competitivo? ¿De qué se trata la producción? ¿Dónde se realiza?” (Nora Aimar, Escobar)

SU DINERO PERSONAL: ¿Qué hay de nuevo, conejo?
El conejo es un animal multifunción. Su carne se come, con su pelaje se crean objetos e indumentaria y sus heces y orina se utilizan como abono. A su vez, sus vísceras producen harina y es conejillo de indias de algunas vacunas, como la de la fiebre aftosa. Eso sí, cada raza para cada cosa.

Unos tres gramos anuales de carne de conejo es lo que calcula el Ministerio de Agricultura de la Nación (MAGyP) que consumen el argentino promedio. Un número sumamente inferior al de España, donde hay un consumo estimativo de 1,3 kilo por habitante, 3 kilos en el caso de Francia y 5en Italia.

Desde el ministerio señalaron que el consumo de carne de conejo es un alimento incipiente en el país y se da, principalmente, en las regiones de mayor producción como Salta, Entre Ríos, Mendoza, La Pampa y una parte de Buenos Aires.

La cunicultura es una actividad que supo tener su auge después de 2001, alentada por los altos precios de la exportación, explicó Gabriela Quagliarello, especialista del INTA Luján de Cuyo, Mendoza. En ese momento surgió una gran cantidad de criaderos pequeños, de los cuales hoy algunos desaparecieron y otros están prácticamente abocados al mercado interno. Estos altibajos estuvieron principalmente ligados a cuestiones coyunturales de precios y su relación con otras carnes.

Históricamente, el precio del conejo era el mismo que el precio del lomo, aclaró Quagliarello, pero hoy la liebre es más económica que ese corte de carne. En supermercados de Capital y Gran Buenos Aires, actualmente el consumidor paga el kilogramo de conejo alrededor de 110 pesos, en tanto el lomo oscila entre 114 pesos y 140 pesos, una distorsión dada por la inflación.

Pero el conejo, orientado a ser una carne gourmet, cuadruplica el precio de su principal competidor: el pollo, también de carne blanca y pequeños huesos, que a pesar de la semejanza en su consistencia y su sabor, llega a ser en las góndolas un 400% más barato.

En lo que respecta a su producción, la cría de conejo puede realizarse en casi todo el territorio nacional y en pequeñas superficies. No posee barreras de entrada muy elevadas, debido a que puede hacerse al aire libre, en jaulas, o de manera industrializada bajo galpón. Esta última requiere mayor capital, ya que implica electricidad, distribución de agua en forma automática a través de chupetes y otras instalaciones. El método elegido va a depender del tipo de producción, que puede ser de la siguiente manera:

nDoméstica: la producción se destina al consumo familiar y a un número reducido de clientes; los cuidados los practican todos los miembros de la familia. Se puede iniciar con tres hembras y un macho, o con treinta hembras y tres o cinco machos.

nSemiindustrial: la explotación exige el trabajo de tiempo completo de una persona y tener, al menos, uno o dos empleados. Implica contar con unas 100 a 300 hembras y cierta cantidad de machos o reproductores selectos.

nIndustrial: más de 300 hembras en producción.

Existen razas que son específicas para la producción de pelo (como la angora) y otras para carne (californiana, neozelandesa, gigante de Flandes). En estas últimas también se puede aprovechar la piel para prendas de vestir y accesorios. Es importante mencionar que es una especie muy prolífica (ocho crías en seis partos por año aproximadamente y según el manejo), por lo que no es complicado aumentar rápidamente el plantel.

Actualmente, la cunicultura es una actividad que en su mayoría se realiza de manera complementaria de otras actividades agropecuarias, generando un ingreso más al productor familiar. Existen también emprendimientos de mayor escala comercial que realizan todas las etapas de producción, faena y comercialización. Muchas veces, incluso, se la consideró una producción de traspatio. No obstante, cualquiera sea la modalidad, es necesario tener en cuenta las normativas de SENASA para un correcto manejo del criadero.

Hay un punto decisivo a la hora de iniciar el negocio. Se trata del precio del alimento balanceado, que ronda los tres pesos por kilo e implica el 80% de los costos del negocio. El total de alimento consumido por cada animal listo para faena es de unos diez kilos. Hoy existen 196 elaboradoras de alimento para conejo repartidas en el país. Asimismo, la alimentación puede ser complementada por material verde como la alfalfa y demás vegetales que puedan conseguirse en las granjas, lo cual puede contribuir a la reducción del costo de alimentación.

En cuanto a los riesgos en la cría de conejos, el MAGyP coincide con la especialista en que el precio del alimento es la mayor inversión dentro de la estructura de costos y, si no hay fábrica productora cerca, el flete realmente aumenta mucho el precio. Pero enumera otros peligros, que se replican en la mayoría de los negocios agropecuarios. Por ejemplo, el brote de alguna enfermedad infectocontagiosa que haga necesaria la eliminación del plantel completo (como podría ser la mixomatosis, entre otras). Además, es importante contar con una planta faenadora cercana, ya que en la mayoría de los casos no se tiene en cuenta esta variable al instalar estas producciones, lo que hace que se encarezca mucho la comercialización.

Otro aspecto para considerar es asegurarse la demanda del producto. La ecuación entre el costo de producción y el precio al que llega al consumidor, así como su relación con el precio de otras carnes, serán importantes al trazar el plan de negocios, asegura el MAGyP.

En lo que respecta a los precios, a nivel nacional los números a faena evolucionaron en los últimos años (obviamente, acompañados de la inflación): el precio orientativo del kilogramo vivo de conejo a faena ($/kg sin IVA) es de 21,75 pesos. Según Intercun (Organización Interprofesional para impulsar el sector Cunícola), en España (uno de los países referentes junto con Italia y Francia), el kilo vivo de conejo cerró en promedio en 2013 alrededor de 1,940 euro (/kg vivo). Actualmente, el Magrama (Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente de España) muestra en su boletín estadístico el precio del conejo vivo a faena por kilo correspondiente al mes de mayo a 1,66 euro, precio muy cercano al del mercado nacional.

Definitivamente, el seguro de sepelio sirve como resguardo de la inflación. Así lo aseguró el doctor Enrique Quintana, especialista en este tipo de pólizas y miembro del Club de Seguros de Argentina.

Se trata de una cobertura de seguros específica que garantiza que a la persona que está incluida en el contrato se le brinde el servicio de sepelio en el momento de su fallecimiento o de los demás asegurados.

La póliza incluye, generalmente, el gasto del velatorio, sepultura, impuestos, etcétera. La funeraria factura el precio convenido al asegurador de acuerdo con el contrato dispuesto, que implica durante unos años el pago de una cuota mensual difícil de determinar, ya que el "premio" puede ir desde los 8 mil a los 30 mil pesos, o más, de acuerdo con lo estipulado.

Para evitar un perjuicio patrimonial, siempre es útil la contratación de un seguro; y éste en particular no está alcanzado por el IVA, aclaró Quintana.

En caso de ser una empresa la que opta por esta póliza para sus empleados, se trata de un convenio colectivo e implica una prestación del 1% a cargo del empleador.

Según el abogado, es recomendable que opten por este seguro sobre todo aquellos que tengan ingresos limitados, para congelar así los gastos, en un país inflacionario como la Argentina. No importa la variación de los precios. Se supone que la cuota es fija y no habría sorpresas cuando sucede lo peor.



@AndyGlikman

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"¿Es una buena idea contratar un seguro de sepelio en tiempos de inflación para congelar gastos futuros? ¿Qué cubren estas pólizas?" (Héctor Santamarino, Rosario)