Subas sin volumen

Edición Impresa

Cuando el mercado está con ganas de «subir» o «bajar» no importan los argumentos ni la lógica. Así, mientras en las últimas jornadas los analistas se escudaban en que la tenue mejora de la economía (trasuntada en los discutibles números de la situación laboral del mes pasado) era lo que estaba impulsando la suba de las acciones, ayer volvimos a la acostumbrada cantilena de «lo malo es bueno». Sin otra noticia relevante a la vista, el «argumento oficial» fue que las declaraciones del presidente de la Fed de Boston, diciendo que Bernanke debería lanzar un agresivo plan de compra de títulos para impulsar la economía hasta que la desocupación comience a retroceder, eran una innegable prueba de que esto ocurriría en el corto o mediano plazo. Para poner las cosas más claras, lo que dijo Eric Rosengren (es curioso lo poco que se le cuestiona a la Fed la casi total ausencia histórica de gobernadores de origen latino o de fe católica) es que la situación económica anda tan mal que hay que inyectar de manera urgente una nueva pila de dinero. Poco importaron las manifiestas simpatías demócratas del gobernador, o que la acciones europeas hayan avanzado el 0,7% en promedio (lo que refleja las ganas de suba), el argumento quedó como el favorito para tratar de explicar por qué el Dow trepó el 0,39% a 13.168,6 puntos y el S&P500 cerró por encima de la línea de los 1.400 puntos por primera vez desde principios de mayo. Hasta que llegue septiembre (históricamente el peor mes del año para la inversión bursátil) y nos traiga las próximas reuniones de la Fed y el BCE, parece ser fácil para el mercado dejar de lado lo peor de la realidad, máxime cuando el volumen operado ayer fue un 18% menor que el promedio del año pasado.

Dejá tu comentario