La representación gremial en el subterráneo porteño, eje de una conflictividad creciente en la última década y motivo de preocupación para el sindicalismo peronista, se definirá el 12 de noviembre en una audiencia de cotejo de afiliados entre la Unión Tranviario Automotor (UTA), que ostenta la personería formal, y la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (Agtsyp), de mayor inserción entre los empleados del servicio. La compulsa fue convocada por el Ministerio de Trabajo nacional, que eludió realizar ese trámite antes de las elecciones para evitar posibles medidas de fuerza de parte de los colectiveros de UTA, que reclaman frenarlo.
El trámite formaba parte de los compromisos del Ejecutivo con los metrodelegados, parte de cuya conducción tiene afinidad con el Frente para la Victoria.
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