Subtes: más grave pelea sin fin con Macri por traspaso

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El Gobierno nacional y el porteño incursionan por una vía que podría detonar mortificando más a los usuarios en la polémica por el traspaso de los subtes, que ahora se condimenta con el reclamo de gremialistas que piden que Mauricio Macri asuma el control y participe de la negociación salarial.

Ayer los activistas conocidos como «metrodelegados» privaron nuevamente del servicio durante cinco horas, pero si bien habían amenazado con paros por tiempo indeterminado, los calmó el ministro de Trabajo concediéndoles una silla en la mesa de las paritarias. Nada avanzará esa negociación, sin embargo, cuando el Gobierno nacional asegura que debe concurrir el Gobierno porteño a esa discusión. La aritmética tradicional en la materia indica que cada vez que la empresa concesionaria del servicio otorga mejoras salariales, las cubre con la cuota del subsidio. Ese beneficio bajó a la mitad en enero pasado, cuando Macri firmó el acuerdo para hacerse cargo del transporte y aumentó el pasaje un 127%, para cubrir su parte.

Por eso la pelea se complica, ya que ahora el PRO argumenta que nada tiene que ver con los subtes porteños. «Entonces que devuelva el SBASE», pregonaron los gremialistas para aludir a la empresa estatal porteña Subterráneos de Buenos Aires que conduce Juan Pablo Piccardo y se encarga de extender las redes (excepto la línea E, que sigue el Gobierno nacional).

Después del paro, que se prolongó entre las 11 y las 16, Tomada salió a dar explicaciones.

«Convocaremos a nueva audiencia donde citaremos a las partes, a la empresa concesionaria Metrovías y la Unión Tranviarios Automotor (UTA), y a las autoridades del Gobierno porteño bajo apercibimiento de ser citados por la fuerza pública para que se hagan cargo», dijo el ministro. También aclaró que convocará a los «metrodelegados», lo que finalmente aplacó la idea de otro paro.

Tomada dijo, además, que «es preciso un período de tranquilidad y paz social durante diez días para intentar una solución del conflicto» y que hay que ser «racionales».

«Ante la inacción de la empresa y del Gobierno de la Ciudad, se entablarán conversaciones con la Asociación Gremial de Trabajadores de Subte (metrodelegados) y les pediremos que hagan un aporte a la paz social para que en los próximos días podamos tener el clima necesario para que Metrovías y la Ciudad encuentren una solución», clamó el ministro de Trabajo.

«Es necesario respetar a los millones de usuarios, a quienes siempre se invoca en los discursos pero no en la práctica», dijo, y remarcó que «la resolución del conflicto le corresponde al Gobierno porteño».

«Se convocó a los funcionarios de la Ciudad de Buenos Aires, que en tres oportunidades faltaron a la cita. Se intentó hallar soluciones. Éste es un conflicto que no se enmarca en la negociación colectiva, sino que enfrenta al gremio con la empresa», explicó el ministro K.

Bravuconada

Salió a replicarle la vicejefa porteña, María Eugenia Vidal, diciendo que los dichos eran «una bravuconada». El secretario de Transporte de la Ciudad, Guillermo Dietrich sumó en ese sentido que «el contrato de concesión lo tiene la empresa con el Gobierno nacional» para aludir que nadie concurrirá a la cita.

Vidal opinó que Tomada «no tiene ninguna autoridad ni atribución para citar a nadie por la fuerza», que «otra vez están haciendo política con un problema que afecta a miles de pasajeros» y que «las declaraciones del ministro fueron lamentables».

Por ahora el Gobierno PRO insiste en que un camino para solucionar la polémica es que Macri sea recibido por Cristina de Kirchner, pero esperan el regreso del jefe porteño para analizar otro paso que destrabe el conflicto. Dentro del macrismo inclusive hay opiniones divididas entre quienes rechazan el traspaso sin fondos para obras y los que creen que Macri debería tomar el transporte bajo su órbita y mejorarlo.

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