22 de abril 2015 - 00:00

Sudáfrica moviliza al Ejército contra una ola de xenofobia

En Johannesburgo, los inmigrantes  africanos se refugian en carpas levantadas por el Gobierno para protegerse así  de los ataques racistas que ocurren en las calles.
En Johannesburgo, los inmigrantes africanos se refugian en carpas levantadas por el Gobierno para protegerse así de los ataques racistas que ocurren en las calles.
Johannesburgo - El Ejército sudafricano comenzó a desplegarse ayer en el suburbio de Alexandra en Johannesburgo para mantener el orden y asistir a la Policía en la lucha contra la violencia xenófoba, que en las dos últimas semanas dejó siete muertos.

Demandada por las asociaciones de la diáspora africana en Sudáfrica desde hace varios días, la movilización excepcional de los militares es "el último recurso", declaró ayer la ministra de Defensa, Nosiviwe Mapisa-Nqakula. "La decisión no fue tomada a la ligera", subrayó en una conferencia de prensa.

"El Ejército será empleado como fuerza de disuasión contra la criminalidad", declaró en una visita al suburbio de Alexandra, donde durante la noche del lunes se produjeron nuevos incidentes.

Mapisa-Nqakula explicó que los soldados no reemplazarán a la Policía. El Ejército no se desplegaba por razones similares desde mayo de 2008, cuando otro arranque de violencia xenófoba dejó 62 muertos.

La presencia militar en los suburbios recuerda al período no tan lejano de los años 90, cuando la violencia era la del régimen racista del apartheid y se ejercía contra la mayoría negra.

A pocos días de la fiesta nacional, que tendrá lugar el próximo lunes para celebrar el 21er. aniversario del derecho al voto de los negros, el Gobierno trata contra reloj de restablecer la calma y la reputación del país.

En Alexandra, la noche del lunes, una pareja de Zimbawe fue agredida. "Ya salieron del hospital y están fuera de peligro", afirmó la ministra de Defensa.

El sábado pasado, un mozambiqueño, Emmanuel Sithole, fue apuñalado hasta la muerte en Alexandra, donde se hacinan 400.000 personas viviendo en la pobreza. Sus cuatro presuntos agresores fueron llevados ayer ante un juez que mantuvo su detención.

Oficialmente, la violencia dejó siete muertos -tres sudafricanos y cuatro extranjeros, entre ellos, un etíope quemado vivo en su casa-, según la Policía, si bien el balance no es totalmente fiable.

Los incidentes xenófobos también causaron varios miles de desplazados, entre ellos más de 900 que decidieron ser repatriados.

Para los observadores, los incidentes reflejan la frustración de la mayoría negra que sigue viéndose privada del acceso a una educación de calidad, a salarios decentes o simplemente a un trabajo.

En un momento en que Sudáfrica decidió apostar por el turismo y tomó la costumbre de agitar la imagen de Nelson Mandela como estandarte diplomático, estos episodios violentos son un duro golpe económico y diplomático para el país.

Agencias AFP, EFE, Reuters, DPA y ANSA

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