22 de agosto 2011 - 00:00

Suspenden participación en ejercicio

La relación entre la Argentina y los Estados Unidos marcha por canales de formalidad tras el episodio de la incautación de la valija con material militar en un avión de la Fuerza Aérea estadounidense que llegó a Ezeiza en febrero pasado. El Gobierno dio por finalizado el entredicho en junio, devolvió el equipo que no había sido declarado -armas, aparatos de comunicaciones con claves secretas y varios GPS-, pero recortó el intercambio y la presencia de uniformados criollos en ejercitaciones multilaterales con sus pares estadounidenses. También desalentó la participación de unidades de la Armada Argentina en las maniobras Panamax 2011 que se desarrollan en el canal de Panamá con la presencia de buques de guerra de 17 países, liderados por la Marina estadounidense. Así se suspendió el envío de: una aeronave de exploración Orión P-3B, de la Aviación Naval, un buque para comando y control y cuatro oficiales para la dirección del ejercicio. La salida al exterior de esos efectivos había sido autorizada por el Congreso mediante la sanción de la Ley Nº 26.671/10 y se asignaron 649.510 pesos por 14 días de operación en Panamá.

El país sólo envió un oficial naval de bajo rango, quien presta servicios en la oficina militar que tiene la embajada argentina en Washington.

Las maniobras multinacionales Panamax comenzaron en aguas cercanas al canal de Panamá el 16 de agosto y finalizan el 24; se simula el ataque de terroristas internacionales que buscan colapsar las economías de la región mediante la destrucción de ese paso interoceánico. En el Gobierno creen que el planteo estratégico y táctico del ejercicio no encuadra en el actual pensamiento de la defensa argentina.

La respuesta colectiva contra el terrorismo internacional es una figura no prevista en las misiones que asignó a las Fuerzas Armadas la reglamentación de la Ley de Defensa Nacional resuelta por la gestión Kirchner.

Objetivo

Esta ejercitación patrocinada por el Comando Sur del Pentágono se inició en 2003 con la Armada de los Estados Unidos, la de Chile y el Servicio Marítimo de la República de Panamá, con el objetivo de entrenar a las armadas regionales en la protección del estratégico paso entre ambos océanos, el canal de Panamá. Surgió como hipótesis de conflicto tras el atentado terrorista a las Torres Gemelas que ocurrió en 2001.

En 2004, los marinos criollos se sumaron con un navío y así se continuó cada año hasta que los magros números del presupuesto -en 2008- hicieron caer la participación de los buques y se los reemplazó por aeronaves cuatrimotor Orión P-3, de la Aviación Naval. Este año, el único representante naval en las maniobras es un capitán de fragata electricista, cuya escasa antigüedad no dio más que para ubicarlo de ayudante en el estado mayor del ejercicio.

Observadores

«El ejercicio es de gran interés para la interoperatividad naval entre países de la región, fortalece la confianza mutua, la integración con las armadas del continente y sirve para mantener un nivel de adiestramiento adecuado para integrar una fuerza multinacional», dicen los fundamentos de la ley que aprobó el Congreso el año pasado para la realización del Panamax.

Intervienen, además de la Argentina, Belice, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Ecuador, EE.UU., Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú y República Dominicana; son observadores: Paraguay y Uruguay. Suman 3.500 efectivos, más 22 buques que se entrenan cerca de las costas panameñas y en territorio estadounidense.

Dejá tu comentario