Dos observaciones antes de pasar a comentar la jornada. Con el 1,47% que perdió ayer al cerrar en 15.112,19 puntos (hubo mucha venta institucional), van siete de las últimas nueve sesiones en baja y siete ruedas consecutivas en que el Dow se mueve del lado perdedor para lo que va de agosto. Doce minutos después de las 10 de la mañana, el Dow caía a 15.108 puntos y poco antes la tasa de los treasuries tocaba el 2,82% (cerró en el 2,75%). En base a esto, es claro que las noticias que pudieron afectar al mercado se dieron en los primeros 40 minutos de la rueda. Entre éstas estuvieron Walmart, que un día después de Macy´s presentó un panorama casi idéntico por lo negativo (fue el quinto trimestre desilusionante de la firma, que además redujo las estimaciones de ganancias para lo que resta del año), y Cisco, que anunció el despido de 4.000 de sus empleados. Por el lado de la macro, el crecimiento de las manufacturas se debilitó en la región de Nueva York y el Medio Atlántico, las manufacturas y servicios industriales cayeron y los precios minoristas se incrementaron de acuerdo con lo esperado. Lo que tenemos hasta aquí es una economía que sigue mostrando claras señales de debilidad. Sumémosle que en quince días el fondeo del Gobierno, el techo de la duda, el ObamaCare etc., es decir la política, pasa al centro del escenario. En la vereda de enfrente el número de pedidos de seguro de desempleo semanal fue el menor en casi seis años, la confianza de los constructores creció al máximo en casi ocho años, y el presidente de la Fed de San Louis insistió con sus dichos del miércoles sobre que "faltan datos antes que el organismo tome alguna decisión". Si hay temor, no es al éxito de la economía, sino a su fracaso y a que el Gobierno y la Fed se están quedando sin municiones.
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