Hablábamos ayer de cómo los perjuicios personales pesaron más en la formación de la visión eurocéntrica, que los hechos. Sólo para citar un caso, Weber, sostiene que “de largo tiempo los negros se han mostrado incapaces para el trabajo fabril y la operación de máquinas”, “los Indios Americanos estaban totalmente incapacitados para el trabajo en las plantaciones” (Historia Económica General, 1923); “Los Chinos tienen una asombrosa falta de nervios, una gran adhesión a lo habitual, tolerancia a la monotonía, lentitud en reaccionar a los estímulos habituales, especialmente en la esfera intelectual” (Confucionismo y Taoísmo). Si bien hoy nadie se atreve a postular “la superioridad del hombre blanco” para justificar la “inevitable primacía de Occidente” (efecto de la derrota del Nazismo), la concepción que las ideas de gobierno, economía, sociedad y sobre todo, ética europeas son “superiores” están más fuertes que nunca, aunque ahora se achaquen a razones culturales y/o medioambientales (“El Choque de civilizaciones”, S. P. Huntington, 1996; “Armas, Gérmenes y Acero: el destino de las Sociedades Humanas”, J. Diamond, 1997; “Civilización: Oriente y el resto”, Niall Ferguson, 2011). Frente a esto es interesante que la concepción Weberiana de un avance irreversible del capitalismo no es en nada jubilosa, al contrario, refleja un fatalismo oscuro sobre la evolución inexorable de la racionalización, que minando generación tras generación las bases trascendentales del proceso inicial (el “llamado vocacional”), culminaría en una completa perdida de las libertades y significado para el mundo, lo que llama “la caja de hierro”.
- ámbito
- Edición Impresa
Tímida suba en los ADR

Pero no es este “destino” el principal problema de la visión eurocéntrica, sino que se contrapone con la realidad, que nos muestra que aun antes que Occidente, China tuvo sus propias formas de capitalismo (La ética religiosa y el espíritu mercantil en la China moderna temprana, por Ying Shih Yu, 1987; Economías Confucianas: o como es el pensamiento Chino es diferente”, por K. Poznanski, 2017). El error surge de la visión marxista de suponer al capitalismo como una estructura inmutable, parte de un proceso histórico lineal. Para ponerlo cortito, el capitalismo no es más que la estructuración social de la búsqueda pacífica de ganancias y acumulación de riquezas de las personas, a través del ejercicio de su derecho a la propiedad. Seguimos mañana. Si referencia local, los principales ADR en Nueva York sumaron ayer 0,13% en promedio, con 9 alzas frente a 10 bajas y 2 sin cambios, en una jornada en que el S&P500 ganó 0,31%. Es claro: faltó el empuje local.


Dejá tu comentario