11 de junio 2010 - 00:00

“Tal vez el viento”, bella muestra de teatro y danza

Aunque la danza está muy presente en «Tal vez el viento», su creadora lo considera un espectáculo de «teatro físico-musical».
Aunque la danza está muy presente en «Tal vez el viento», su creadora lo considera un espectáculo de «teatro físico-musical».
«Tal vez el viento». Idea y Dir.: C. Elías. Textos: M. Moro. Int.: C. Elías, P. Giménez, S. Villalba. Mús. Orig.: P. Giménez. Coreog.: C. Elías y M. Elías. Vest.: J. Harca. Dis. luces: E. Sirlin. (Teatro del Abasto).

Más que ofrecer una historia, «Tal vez el viento» invita a compartir una experiencia imbuida de subjetividad y espíritu lúdico. Sus protagonistas son dos jóvenes unidos por un pasado común, cuyo vínculo fraterno se ve amenazado por la distancia.

Cecilia Elías coreografió este trabajo junto con su hermano, el ex bailarín Miguel Angel Elías (actual asistente del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín) y ambos lo protagonizaron, en 2004, por sólo cinco funciones.

La autora y directora se valió de un episodio real (la nostalgia que experimentó al instalarse, por un tiempo, en Holanda mientras su hermano se establecía en Nueva York) para hablar de las pérdidas y ganancias que acarrea el paso del tiempo. En este reestreno la acompaña Sergio Villalba, un partenaire bastante más joven que su antecesor, pero igualmente talentoso (su solo, con aires de la India, da prueba de su pericia y plasticidad).

Aunque la danza está muy presente en «Tal vez el viento», su creadora lo considera un espectáculo de «teatro físico-musical», dada la importancia que adquieren en escena los textos de Mariano Moro y la música de Pablo Giménez (también cargo del papel de mago-presentador). A través de estos tres lenguajes (danza, teatro y música) el espectáculo conjuga humor, poesía, drama y acciones físicas de gran expresividad.

Las coreografías son gráciles y descontracturadas, reviven gestos de afecto, sentimientos de pérdida, situaciones cotidianas y otras de rotunda vitalidad. De a ratos, son dos almas a la deriva luchando contra sus propios miedos y dificultades. En otros momentos, los protagonistas juegan o comparten un epistolario, lleno de desajustes y malentendidos por culpa de la distancia. Sólo la gozosa evocación de su niñez podrá exorcizar aquellos malos momentos con recuerdos festivos (la pequeña banda que integra la compañía; los paseos y juegos infantiles transformados por la danza).

En pocas palabras, se trata de un espectáculo que reconcilia el presente con el pasado a través de atractivas estampas que diluyen toda divisoria espacio-temporal.

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