Se ha dicho muchas veces pero vale la pena repetirlo: de entre todos, y aunque no tiene el grado de ruptura ni la intención de cambiar el rumbo de las cosas, el jazz es el género que mayor dinamismo, crecimiento y desarrollo ha tenido en las últimas décadas en nuestro país. Al menos -lo que ya no es poco-, ha podido romper con la inercia, buscar, plantearse problemas estéticos, progresar técnicamente, etcétera. En ese contexto, es larga y creciente la lista de músicos que vienen aportando a este movimiento. Y el guitarrista Rodrigo Agudelo (Buenos Aires, 1983) es uno de ellos.
Vivió en Bogotá en su adolescencia. Se formó, ya de regreso en Argentina, con Ernesto Jodos, Pablo Bobrowicky, Enrique Norris, Teodoro Cronberg y el Pollo Raffo. Y desde hace rato viene participando de grupos ajenos o liderando sus propios proyectos, con lo que se ha ganado un lugar en la cartelera jazzística, sobre todo de Buenos Aires.
Como broche, sobre fines del año pasado terminó de darle forma a su primer álbum personal en el que muestra, además, sus distintas facetas compositivas, más ligadas al blues, al rock o al jazz clásico. A su muy buen manejo de la guitarra se sumaron importantes músicos argentinos, de distintas generaciones, como Hernán Merlo, Tomás Fares, Alan Zimmerman, Pablo Moser, Francisco Cassavella y Leonel Cejas.
| Ricardo Salton |


