Ciudad versus campo, pero en clave de vodevil

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El autor y director del off suma su voz a las muchas que lamentan la forma como la crisis repercute en su sector. "Está difícil para todo el teatro", dice. "El comercial también estuvo muy castigado en la temporada de verano. Todo lo que sea cultura está pensado como superfluo, algo que no es necesario".

“Tensé la cuerda para extremar los estereotipos que tiene el hombre de ciudad respecto del hombre de campo”, explica Pablo Bontá, creador de “Ahijuna, un vodevil con tierra adentro”, que se representará desde el lunes en el Patio de Actores, con actuaciones de Diego Freigedo y Enrique Iturralde. Dialogamos con Bontá sobre esta obra que escribió y dirige.

Periodista: ¿Cómo surgió la obra?

Pablo Bontá: Empezó a partir de un chiste sobre gauchos y una reflexión sobre ese chiste. Gira en torno a la construcción que tenemos los citadinos de la vida del gaucho. Hay todo un imaginario estereotipado del hombre de campo, lo que creemos que hacen y en realidad no hacen, las influencias. El campo es y sigue siendo para mí un lugar al que voy de paseo a respirar el aire puro. Hay un chiste de Quino que bien podría ser la imagen disparadora de este trabajo: una familia juega en el campo y todos sus integrantes están vestidos con una especie de trajes de buzo y conectados con escafandras al caño de escape del auto.

P.: ¿Y qué conflicto plantea además de los estereotipos de los gauchos?

P.B.: Empecé a delinear la relación-padre hijo en ese contexto. Un hijo que hace mucho que no visita al padre, que es muy culto, Licenciado en letras, Doctor en lengua inglesa, y eso ya genera chistes en torno a la cabeza de alguien de ciudad que no imagina que el gaucho pueda ser eso. Y así se siguen extremando las contradicciones.

P.: ¿Cuáles serían esas contradicciones?

P.B.: Seguramente la mayoría piensa que el gaucho vive en un rancho, que no tiene internet, que cosecha el fruto de la tierra, que vive aislado a lo lejos, mientras este hombre trabaja de traductor. Imaginamos que el gaucho te hace el asado con dos ramitas y persigue al chancho para carnearlo ahí mismo mientras en la obra hacen un asado en 15 segundos.

P.: Su obra anterior también era en clave de vodevil, ¿qué le atrae del género?

P.B.: Es un género de humor, en algunos países también es una suerte de comedia musical pero no es el caso. Una de las características del vodevil es que la obra está construida con diálogos rápidos y picaditos, es como una sitcom en teatro, con chistes cortos.

P.: Una sitcom gauchesca...

P.B.: En ese sentido, es interesante destacar que el lenguaje que se utiliza es genérico, es un hablar de campo, pero de ninguna provincia en especial. Así fue funcionando desde los primeros ensayos.

P.: ¿Cómo encara el trabajo en el ámbito del teatro off en otro año de crisis económica?

P.B.: La situación del país es cada vez más pobre para los sectores bajos y medios. Es lógico que lo primero que recorte la gente sea el consumo de cultura, dejan de comprar un libro, ir al cine, porque no se deja de ir al supermercado. Y está difícil para todo el teatro, el comercial también estuvo muy castigado en la temporada de verano. Todo lo que sea cultura está pensado como superfluo, algo que no es necesario.

P.: ¿Y el oficial compensa esta carencia?

P.B.: Si bien el Cervantes o el San Martín tienen una programación muy buena, por el bajo presupuesto hay varias resposiciones. Es una manera de no gastar tanto dinero, de hecho que el Ministerio de Cultura haya pasado a Secretaria implica un recorte presupuestario dado que los ministerios siempre cuentan con más plata que las secretarías. La producción oficial sigue siendo de excelencia y se alimenta mucho del teatro independiente. El mayor problema lo padecemos con el teatro alternativo, en salas con más dificultades para pagar los servicios, el INT (Instituto Nacional de Teatro) que está en crisis, Proteatro con menos presupuesto, El Fondo Nacional de las Artes también con muy poco presupuesto.

P.: Con sus obras ha viajado a festivales como el de Bogotá y también europeos, ¿qué diferencias encontró?

P.B.: En Madrid por ejemplo el teatro oficial es muy grande, los municipios tienen teatros oficiales, programan a artistas, además de festivales. Acá están sólo el CTBA y el Cervantes y no más, es muy poco para la cantidad que somos. En lo personal en algún momento presenté obras en el Cervantes, hice varias como actor, pero hay un momento en la carrera en que uno va por su deseo más allá de si se produce con el esfuerzo de uno. Ya no espero, sigo produciendo como siempre, y si tengo la suerte de dirigir en el teatro oficial, bienvenido.

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