17 de marzo 2009 - 00:00

Teme macrismo perder control de la Legislatura porteña

Mauricio Macri ayer en el muelle del Club de Pescadores de la Costanera porteña, donde se reunió con los ministros de su Gobierno y el bloque de legisladores de la Ciudad de Buenos Aires.
Mauricio Macri ayer en el muelle del Club de Pescadores de la Costanera porteña, donde se reunió con los ministros de su Gobierno y el bloque de legisladores de la Ciudad de Buenos Aires.
Los aliados de Gabriela Michetti reforzaban ayer su postura contra la unificación de los comicios locales con los nacionales, como lo pide el Gobierno nacional, agregándole tal dramatismo a la situación que creen que la movida perjudicaría los próximos años de gobierno de Mauricio Macri en la Capital Federal.
El jefe porteño requiere un paquete de más de 30 leyes aprobadas al punto de reprochar ayer, en una reunión ampliada de su gabinete, que los diputados «tienen leyes sin votar que traban la gestión». El reto mortificó a los legisladores que estaban allí, junto a los ministros del gabinete en un salón del Club de Pescadores de la Costanera. Pero, especialmente resultó molesto para los michettistas que venían argumentando su postura de desdoblar los comicios locales de los nacionales para intentar ampliar el bloque PRO.
La jugada, que llevaba además el condimento de fortalecer a un bloque aliado, como el que tiene de referente a Jorge Telerman, creen ahora los michettistas no sólo que se desvanece con la decisión del Gobierno nacional, sino que desfavorece al oficialismo porteño (que es PRO).
Si las elecciones finalmente resultan unificadas, Michetti no tendría demasiadas chances de rechazar la primera candidatura a diputada nacional. Así, sus aliados perderían la posibilidad de contar con la vicejefa en una banca y consagrarla con los votos vicepresidenta primera de la Legislatura, el cargo máximo de esa casa. Pero además, creen que en una votación unificada donde Michetti disputará los votos antikirchneristas con Carrió y otros que se presenten, aún con menos posibilidades, y obtendría una menor cantidad de adhesiones que si se presentara a primera legisladora porteña en un cuarto oscuro exclusivo para la renovación de diputados de la Ciudad.
Además, en elecciones separadas, Jorge Telerman se presenta como postulante a una banca en la Legislatura, donde ya tiene aliados que le han facilitado a Macri la sanción de leyes, tanto como el polémico Presupuesto 2009. Con los votos que obtendría ese ex jefe de Gobierno, los macristas creen que podría armar un bloque que, junto al PRO, podría conquistar no sólo quórum propio sino mayoría especial de dos tercios.
Sin excusa
Actualmente, PRO tiene 26 diputados -sobre los 60 del recinto-, de los cuales 11 terminan su mandato. Es el bloque mayoritario, pero no reúne mayoría propia de 31 y durante 2008 la mayoría de las iniciativas enviadas por el ejecutivo fueron modificadas por la oposición.
Con la unificación, la aritmética de los macristas daba una excusa para convencer a Michetti -quien resiste ser candidata a diputada nacional e insiste con ir a la Legislatura- de que aceptara el pedido de Macri y se olvide de la Cámara local. Piensan que, de unificarse los comicios, el macrismo tal vez llegaría a renovar sólo las bancas que pierde en diciembre, pero que además podría crecer el bloque opositor de Aníbal Ibarra y que tal vez Telerman desista de competir ya que debería hacerlo para diputado nacional, malogrando la idea de contar con un socio que les habilite las normas que reclamaba Macri ayer a sus diputados. En ese inventario figuran expropiaciones, remate de bienes del Estado y hasta el nuevo contrato de recolección de residuos, junto al proyecto de boleta única. En ese sentido, Macri pidió que apuraran esa ley de una sola papeleta, pero que «en elecciones unificadas no la podemos usar».

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