18 de abril 2012 - 16:39

Temen bancos y Repsol por deuda de Eskenazi

Mercedes Marcó del Pont
Mercedes Marcó del Pont
Anteayer, un grupo de banqueros extranjeros se reunió con Mercedes Marcó del Pont para hablar sobre la nueva Carta Orgánica del BCRA. Pero más que la política de encajes y la necesidad de prestarles más a las pymes, el tema que sobrevoló entre los ejecutivos era otro: la millonaria deuda que tiene el grupo Petersen -de la familia Eskenazi- por la compra en dos tramos del 25% de YPF entre 2008 y 2011.

La caída en picada del precio de la acción, el bloqueo al reparto de dividendos y ahora la expropiación del 51% le pusieron un gran signo de interrogación al repago de ese crédito, que está garantizado precisamente por las propias acciones de YPF en poder del grupo Eskenazi.

Con todo, Repsol aparece mucho más comprometido, ya que los bancos tienen prioridad de pago sobre la petrolera. Esto significa que los primeros en cobrar la deuda en caso de que no alcancen los fondos son las entidades financieras, mientras que Repsol queda último en el orden de pago.

Los montos son millonarios. El primer tramo se hizo por aproximadamente u$s 2.000 millones, que alcanzó para el 14,9% que compró inicialmente Eskenazi de YPF. La mitad fue aportado por los bancos y la otra mitad por Repsol, que «entregó» contra un compromiso de pago del grupo argentino. De los u$s 1.000 millones aportados por el consorcio bancario, ya recibieron aproximadamente la mitad, con lo que aún resta cobrar u$s 500 millones. En cambio, Repsol aún mantiene su deuda intacta.

El segundo crédito llegó hace exactamente un año, por u$s 1.400 millones a cinco años, que sirvió para que Eskenazi comprara otro 10% de la empresa. Nuevamente, entre los bancos y Repsol se dividieron aquella facilidad crediticia. Los plazos para la devolución de este crédito aún están muy lejos de vencer.

Entre los bancos que participaron de sendos paquetes de financiamiento se encuentran BNP Paribas, Itaú, Credit Suisse, Citi, Standard Bank y Santander (sólo en el segundo tramo).

En ambos casos, el compromiso de Eskenazi fue la devolución de estos préstamos utilizando el reparto de ganancias de la propia YPF. Así se hizo en los últimos tres años, pero este procedimiento se frenó en 2012, ya que la intervención de la compañía y posterior expropiación (si la aprueba el Congreso) frena cualquier reparto de las utilidades obtenidas el año pasado.

El crédito remanente que suma nada menos que u$s 2.900 millones quedó, por lo tanto, en un limbo. La preocupación tanto del consorcio de bancos como de Repsol es que si Eskenazi saliera a vender la totalidad de las acciones que posee en la compañía no le alcanzaría para devolver su deuda.

Como YPF tiene un valor de mercado de u$s 8.000 millones, el 25% que posee el grupo Petersen asciende a unos u$s 2.000 millones. Por lo tanto, para Repsol se presenta un muy mal escenario de doble pérdida: por la expropiación del Gobierno del 51% y por el préstamo otorgado a Eskenazi para la compra del 25%.

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