Las malas cosechas en la Argentina y Brasil presionan al mercado mundial de granos y toda la atención se enfoca en Estados Unidos.
Washington - Como un león que acecha a su presa, un nuevo aumento en el precio de los alimentos este año vuelve a amenazar a las economías mundiales y a las naciones pobres. La escalada en los precios de los alimentos del año pasado provocó disturbios en países en vías de desarrollo, llevó a los mercados de materias primas a niveles récord y generó vedas de exportación que obstaculizaron el flujo del comercio mundial.
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Con la recesión mundial, los precios estuvieron retrocediendo en el mundo desarrollado, pero permanecen obstinadamente altos en muchas naciones pobres. Por los nuevos problemas de suministro y la demanda fuerte, los mercados de granos están emitiendo nuevamente señales de advertencia de que podrían volver a tornarse costosos para los consumidores mundiales.
«Diría que nuestros mercados de granos van a estar bastante bien apuntalados en esta parte inicial de la temporada de cultivo, y creo que potencialmente explosivos al primer signo de cualquier adversidad climática luego de que la cosecha sea finalmente plantada», dijo Rich Feltes, vicepresidente de MF Global Research de Chicago.
Los precios de los alimentos subieron en Estados Unidos el 5,5% el año pasado, el salto más grande desde 1990, pero se espera que este año las subas se moderen, a un 3% o un 4%, morigeradas por precios menores de los productos lácteos y la carne. Sin embargo, los precios de los alimentos continúan altos en los países en vías de desarrollo, y en algunos sitios siguen aferrados a niveles récord, de acuerdo con la Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas. La agencia afirmó que «las emergencias alimentarias» persisten en 32 países.
Encabezados por los de la soja, los precios de los granos atraviesan una buena racha desde marzo, principalmente debido a la mala perspectiva de las cosechas en Brasil y la Argentina y a una ola de compras extraordinaria de China. Las ventas de soja estadounidense a China crecieron el 42% con respecto a las de un año atrás, a 18,3 millones de toneladas, debido a que el país está reponiendo sus suministros.
«Mantener a la gente alimentada es siempre el primer trabajo de la mayoría de los gobiernos», indicó Dan Basse, presidente de la consultora AgResource. «Como se ve, Arabia Saudita, China y otros están creando reservas estratégicas, sabiendo que si alguien sufre una calamidad climática o hay una interrupción del suministro, habrá un shock en el precio de los alimentos», agregó.
Los precios más altos de los granos, aun si no alcanzan los niveles del año pasado, van a ser duros para los países en vías de desarrollo y podrían socavar la economía global. «Creo que existe riesgo desde el punto de vista de que va a contribuir a la inflación de los alimentos en momentos en que los consumidores globalmente aún están sufriendo una destrucción masiva de la riqueza que ocurrió a causa de esta debacle en nuestros mercados de bienes raíces y de acciones», afirmó Feltes, de MF Global. «Si ocurriera el escenario de clima adverso y/o sequía en el verano (boreal) de 2009, sería claramente un elemento que retrasaría la recuperación», añadió.
Con una cosecha decepcionante en Sudamérica, buena parte de la atención se centra en Estados Unidos. Hasta ahora el inicio ha sido lento y con muchas lluvias, pero aún podría arrojar resultados sólidos. «La gente va a estar observando con mucho cuidado para ver cómo progresa la siembra en las próximas semanas», dijo Joseph Glauber, economista en jefe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). «Debido a que los niveles de existencias son tales no podemos darnos el lujo de almacenar enormes cantidades para amortiguar un shock, muy similarmente al año pasado», indicó. Gran parte de la atención se centra en la cosecha de soja. La oleaginosa es una importante fuente de proteínas en muchas partes del mundo y un ingrediente clave en la alimentación del ganado.
Pero los suministros continúan siendo ajustadísimos. Esta semana, los precios de la soja fueron impulsados a un máximo de siete meses de u$s 11,67 el bushel por un informe que estimaba las existencias de soja de Estados Unidos en 77 millones de bushels, 53 millones de bushels menos que lo pronosticado por el Gobierno.
John Hoddinott, investigador del International Food Policy Research Institute, apuntó que la incógnita mayor es cómo se comportarán los precios del combustible. Los precios del petróleo han estado trepando en una senda con altibajos desde febrero, y actualmente operan cercanos a los u$s 60 el barril. «Si hubiera alzas significativas en los valores del petróleo no sería sorprendente que arrastraran consigo a los precios de los alimentos», sostuvo.
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