29 de enero 2015 - 00:00

Temen que Irán se sume a una posible guerra

 Tel Aviv - Desde hace días se temía un ataque de la milicia libanesa Hizbulá contra la frontera norte de Israel. El Ejército y los habitantes se encontraban en alerta máxima. Poco antes del mediodía de ayer, lo esperado ocurrió.

La nueva escalada aumenta la preocupación por una posible tercera guerra en el Líbano, que en el peor de los casos contaría con participación de Irán. El canciller de Israel, Avigdor Lieberman, pidió una reacción militar "muy dura y no proporcional".

Con su golpe de ayer, Hizbulá se vengó de un ataque aéreo atribuido a Israel hace diez días en los Altos del Golán, conquistados por Israel a Siria en la guerra de 1967. En ese ataque perdieron la vida un general iraní y seis combatientes de Hizbulá. Teherán amenazó luego a Israel con "ataques devastadores". Sólo era cuestión de tiempo esperar a que llegara la respuesta.

Omer Einav, del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional, cerca de Tel Aviv, escribió que con el ataque contra importantes representantes de Hizbulá e Irán en territorio de Siria, Israel amplió el conflicto al eje enemigo conformado por esas tres partes. "Desde el punto de vista de Irán e Hizbulá, con el ataque Israel cruzó una línea roja y deberá pagar un alto precio".

Y eso es lo que pasó ahora. La última guerra entre Israel e Hizbulá comenzó en 2006 con un incidente fronterizo similar. De acuerdo con los expertos, que este nuevo cruce termine en una guerra mayor depende sobre todo de Israel.

Si opta por la moderación, la situación podría volver a calmarse pronto. Sin embargo, una respuesta dura podría desatar una nueva espiral de violencia. "La pelota está ahora del lado de Israel", dijo ayer un comentarista de la radio local.

Después de casi cuatro años de guerra en Siria, la situación en la frontera norte de Israel y en los Altos del Golán es extremadamente tensa. Incluso enfrentamientos menores pueden terminar siendo la chispa que desate un gran incendio.

Ni Israel ni Hizbulá tienen interés en una confrontación mayor. La milicia proiraní sufrió fuertes bajas en las luchas en apoyo al Gobierno sirio, e Israel se encuentra a menos de dos meses de unas decisivas elecciones parlamentaria en las que, de acuerdo con los últimos sondeos, la oposición de centroizquierda lleva la delantera.

El primer ministro Benjamín Netanyahu es considerado un hombre de línea dura pero más bien cauto en lo que se refiere a aventuras militares. Una guerra contra Hizbulá podría dar impulso a su imagen de duro defensor de la seguridad, pero conlleva innumerables riesgos.

Hizbulá cuenta, de acuerdo con el Ejército israelí, con un arsenal de más de 60.000 misiles. El jefe del grupo, Hasán Nasralá, afirmó que su organización puede alcanzar con sus misiles cualquier punto de Israel. En una futura guerra con Israel, "la vida de millones de sionistas se convertirá en un infierno", amenazó. Expertos israelíes también hablan del peligro que representa Hizbulá.

De acuerdo con el exdirector de las fuerzas operativas de las Fuerzas Armadas israelíes Israel Ziv, una nueva guerra con Hizbulá es una amenaza real. "Israel debe esforzarse por calmar la situación y evitar una nueva escalada", señaló. "Si bien nos tenemos que defender, no debemos emprender pasos que podrían arrastrarnos a una situación caótica".

Agencia DPA

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