Los gremios reaccionaron duramente y convocaron a un paro para el próximo viernes 31. Pero el
resultado fue más ajustado que lo esperado y hay dudas sobre la viabilidad de la reforma previsional.
Brasilia - Los sindicatos brasileños convocaron a un paro con movilización para el próximo viernes 31, día del aniversario del golpe militar de 1964, en protesta por la iniciativa de tercerización laboral que la Cámara de Diputados convirtió en ley el miércoles y que prácticamente quiebra el actual sistema de relaciones de trabajo.
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La Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP), la mayor cámara patronal del país, aplaudió el proyecto que, dijo, constituye "una victoria hacia un Brasil competitivo y con un ambiente de trabajo seguro".
Sin embargo, la Central Única de Trabajadores (CUT) convocó a una huelga y sostuvo que la generalización de la tercerización laboral a todos los sectores de la economía "ataca todos derechos como vacaciones, aguinaldo, jornada de trabajo y garantías de los acuerdos colectivos".
En una sesión que incluyó gritos y acusaciones cruzadas, la Cámara de Diputados convirtió en ley un proyecto de 1998 que legaliza cualquier tipo de tercerización.
Hasta ahora, en Brasil regía la tercerización para actividades laterales: por ejemplo, una fábrica de plásticos mantenía por ley a sus empleados registrados, en blanco, pero podía tercerizar los servicios de limpieza y vigilancia. Ahora se podrá tercerizar también la "actividad fin", es decir que toda la actividad podrá hacerse con autónomos, sin pagar cargas sociales.
La base del Gobierno de Michel Temer logró por 231 votos a favor, en tanto que hubo 188 en contra y 8 abstenciones. Como el proyecto había sido votado por el Senado en 2002, el proceso quedó concluido.
Sin embargo, dadas las reacciones que generó en el mundo sindical, la cámara alta estudia votar un nuevo proyecto, presentado en 2015, que resulta más blando y cuidadoso de derechos laborales vigentes, de modo de permitirle a Temer elegir qué texto sancionar.
Otro tema destacado ayer por los analistas fue que el resultado obtenido en Diputados estuvo claramente por debajo de las expectativas, lo que aumentó las dudas sobre la capacidad del palacio del Planalto para llevar adelante reformas todavía más esperadas como la previsional.
El presidente de Diputados, Rodrigo Maia, aliado del Poder Ejecutivo perteneciente al partido conservador Demócratas, fue el responsable de desempolvar la vieja ley de tercerización. Según él, toca ahora reformar toda la legislación laboral, sobre todo para eliminar la obligatoriedad de la presencia de los sindicatos en las negociaciones colectivas, de modo que se realicen entre empleadores y empleados directamente.
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