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Temer se enfrenta con el Congreso por su decisión de diluir la reforma laboral
El mandatario cree que la reciente entrada en vigor de la norma, verdaderamente radical, incrementará el conflicto social. Cede así al ala moderada de su partido, inquieta por la inminencia del electoral 2018.
SIMBOLISMO. Michel Temer trasladó ayer la capital de Brasilia a la ciudad de Itú para conmemorar el Día de la República. En esa localidad del interior de San Pablo se realizó la primera convención republicana en 1873, proceso que desembocó en el fin de la monarquía y el imperio.
La decisión de Temer causó perplejidad entre los analistas. Algunos recordaron que algunos de los puntos que modifica ya habían sido señalados por el Planalto cuando se trató la reforma. Otros, en tanto, creen que a medida que la población se interiorice más acerca de sus disposiciones va a generar inevitablemente un clima de mayor conflicto social. Este es un punto de vista predominante en un sector del partido del mandatario, el del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), preocupado por sus chances en el proceso electoral del año próximo.
La radical reforma laboral era uno de los principales reclamos empresariales y, de hecho, al hacer prevalecer los acuerdos a nivel de fábrica por sobre aquellos cerrados por patrones y sindicatos por rama o a nivel nacional, introduce un potente factor de flexibilidad en el mercado.
Uno de los puntos modificados por el decreto presidencial modifica la posibilidad de que mujeres embarazadas trabajen en condiciones o actividades insalubres. Según la contrarreforma, eso solo sería posible si la trabajadora presenta voluntariamente un certificado médico.
El llamado trabajo intermitente, que permite la contratación por horas, también fue objeto de cambios: la medida establece una "ventana" de 18 meses para despedir a un empleado para retomarlo bajo la modalidad de trabajo intermitente.
El papel de los sindicatos, diluido por la preeminencia de los acuerdos entre patrones y trabajadores a nivel de la unidad productiva, recuperó algo de protagonismo: la jornada de 12 horas por cada 36 de descanso debería ahora ser negociada en una convención colectiva.
Otro reclamo del ala moderada del PMDB fue atendido por Temer, que es la forma de indemnización por daño moral a un trabajador que demanda a la patronal. En ese sentido, el decreto autoriza al juez a fijar una suma, contra lo que dice la ley, que fija como parámetro de cálculo el salario del trabajador.
| Ámbito Financiero y agencia Télam |


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