"Si el destino me lleva a esa función (Presidencia), y digo una vez más que debo aguardar los acontecimientos, claro que voy a estar listo" aseveró Temer, del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).
Así lo dijo después de que se filtrara una grabación suya en la que ensayaba un discurso con las medidas de un Gobierno de transición tras la eventual destitución de Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT).
Al tomar conocimiento de ese audio, Rousseff y el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva acusaron a Temer de "golpista" y "traidor".
"Mantengo una discreción absoluta a pesar de haber sido llamado golpista, recientemente se desató una guerra contra mi figura en el plano político y personal", se quejó el vicepresidente. "No estoy en guerra (contra Rousseff), estoy defendiéndome", prosiguió en una entrevista divulgada por el canal Globo News.
Este domingo el Plenario de Diputados votará por la apertura de un "impeachment" contra Rousseff, que luego será enviado al Senado y si éste lo aprueba Rousseff será obligada a dejar el cargo mientras es juzgada (ver nota aparte).
"Claro que aguardaré con cautela las decisiones de la Cámara de Diputados y del Senado", aseguró el vicepresidente y hasta hace pocos días titular del poderoso PMDB, el partido con la mayor bancada en Diputados.
Temer está conversando con líderes de varias agrupaciones de cara a la formación de un Gobierno de unidad nacional que sucedería al de Rousseff.
"No digo que yo sea capaz de resolver los problemas solo, sé que la fuerza del diálogo es importante, junto a todos los partidos y sectores de la sociedad vamos a sacar al país de la crisis", prometió.
"Lo que pauta mi forma de actuar es el diálogo... Sin ser pretencioso debo decir, modestamente, que tengo una vida pública con mucha experiencia, no pretendo hablar de mi currículum", concluyó.
En esa grabación, que según Temer se filtró de modo "accidental", se lo oye llamando a "un Gobierno de unidad nacional" para "pacificar" al país y sacarlo de la recesión. El discurso es pronunciado como si la cámara de Diputados ya hubiera aprobado la moción elevar el juicio político al Senado.
También anuncia un tiempo de "muchos sacrificios", aunque promete respetar las "conquistas sociales" obtenidas bajo los gobiernos del Partido de los Trabajadores.
Mientras, en Brasilia reina una fuerte tensión. La Policía Militarizada de la capital anunció que puso en marcha un dispositivo de seguridad que tendrá su punto más alto el domingo cuando se aguarda que unas 300.000 personas, oficialistas y opositoras, se movilicen ante el Congreso para presionar a los diputados.
"Se va a garantizar la seguridad hasta el final de la votación. El domingo, para evitar que haya enfrentamientos, una hinchada saldrá primero en bloque, y sólo después saldrá la otra", explicó el coronel Alexandre Lemos, de la Policía Militarizada de Brasilia, revelando que se tratará a los cuidadanos como si fueran simpatizantes de fútbol enfrentados.
Como ocurre con las "torcidas" de fútbol, las columnas opositoras y oficialistas se diferencian por el color de su ropa. Los opositores visten generalmente la camiseta amarilla de la selección, mientras que los defensores del Gobierno usan el rojo del Partido de los Trabajadores..
| Agencias ANSA y AFP |



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