Así lo dijo ayer el senador Romero Jucá, presidente interino del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), uno de los hombres más cercanos a Temer y posible ministro de Planificación en caso de que éste sustituya a Rousseff si el Senado la suspende a mediados del mes que viene para someterla a juicio político por las "pedaladas fiscales".
Será "fundamental revertir el déficit fiscal", dijo, pero "elevar los impuestos no es la primera opción. En un momento de recesión, elevar los impuestos no aumenta ingresos", dijo Jucá, un economista, en línea con los reclamos del empresariado, sobre todo el de San Pablo, cuyo titular, Paulo Skaf, también arribaría a un eventual futuro gabinete.
Para restablecer rápidamente la confianza en la economía brasileña, Jucá dijo que el próximo Gobierno debería revisar lo que llamó niveles "insostenibles" de gasto público.
El senador declinó detallar cómo el Gobierno podría reducir el gasto, pero reconoció que se podría recortar el número de ministerios para ahorrar. Temer sólo aumentaría los impuestos bajo "circunstancias extremas" para apuntalar las cuentas públicas, dijo otro asesor cercano al actual vicepresidente.
Asimismo, una eventual administración de Temer apuntaría a una reforma del costoso sistema de seguridad social, agregó Jucá.
Esto último sería altamente polémico y, posiblemente, un intento demasiado arriesgado para un Gobierno que asumiría con escaso apoyo popular y en medio de la sospecha de los simpatizantes de Dilma Rousseff de haberlo hecho a través de un "golpe".
El tipo de ajuste fiscal del que habló Jucá sería especialmente doloroso para los sectores populares, algo que podría enajenarle a Temer importantes apoyos de partidos reluctantes a pagar costos políticos de cara a las elecciones municipales de octubre y a las presidenciales de 2018.
El proceso contra Rousseff ha llegado a su fase definitiva y está en manos de una comisión del Senado, que si vota por la apertura de un juicio político le pasará la palabra al pleno de esa cámara, que alrededor del 10 de mayo tomaría la decisión definitiva.
Si el pleno respalda el juicio político, Rousseff será separada del cargo durante los 180 días que puede durar el proceso y sería sustituida durante ese período por Temer, quien completaría el mandato que vence el 1 de enero de 2019 en caso de una destitución.
Jucá admitió que el Vicepresidente está en un acelerado proceso de consultas para la conformación de un posible Gobierno, aunque aclaró que aquel no hará ningún tipo de anuncio antes de que el Senado se pronuncie, por una cuestión de "respeto" al orden legal.
"Temer está escuchando personas y formando una opinión, pero no está paralizado", porque "es posible" que a mediados de mayo deba asumir la Presidencia, indicó el senador.
| Agencias Reuters, EFE y Brasil247, y Ámbito Financiero |


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