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Temor a medidas del día después
Con las elecciones en octubre, había un extenso período en el que se descontaba que el Gobierno iba a mantener el actual statu quo de la economía. Por más que fuera en rápido descenso la actividad, la impresión era que hasta fin de octubre el dólar se mantenía con el esquema de «flotación sucia» (es el nombre técnico, aunque Cristina de Kirchner ordenó a funcionarios utilizar el más elegante de «flotación administrada»). Ahora el Gobierno deberá trabajar en eliminar esa sensación imperante en la plaza, es decir, el temor al día después. El mismo síntoma del mercado cambiario se percibió antes de las elecciones presidenciales de octubre de 2007, cuando la presión sobre el dólar se aceleró en los meses previos.
Para alimentar esos temores, hoy la recaudación fiscal está sintiendo a pleno el freno de la economía. Trascendió que las cuotas que se habilitan de gasto público a las reparticiones, que normalmente deben ser del 25% del total presupuestado en cada trimestre, bajaron al 17%. También aumentó la deuda flotante del Gobierno, es decir, el «pisar pagos». La diferencia entre cuanto sucedía con el superávit del Tesoro entre el «percibido» y el «devengado» era antes entre $ 3.000 y $ 5.000 millones. En diciembre ya se ubicaba en $ 6.000 millones. En el último dato asciende a $ 8.000 millones. Claramente la orden fue: «Posterguen pagos». Y como está instalada la percepción de que un dólar más alto implica más recaudación (por retenciones), se termina alimentando esa percepción -acertada o equivocada, luego se verá- para el 29 de junio.
En menor magnitud preocupa el adelantamiento de las elecciones sobre el pago de la deuda. Hasta ahora, el Gobierno envió señales de la importancia que le asigna al cumplimiento de las obligaciones financieras (incluida la estatización de las AFJP, aunque en definitiva generó más dudas que certezas). Hay fondos para pagar los vencimientos del Boden 2012 en agosto, pero ello ocurría antes de las elecciones de octubre. No debería haber ningún cambio ahora con la nueva fecha dado que los fondos que se cuentan para enfrentarlos son más que suficientes. Pero ahora ese vencimiento está del otro lado de la orilla y habrá quien tenga alguna duda. Quizás se abandonen proyectos como el canje de Boden y, seguramente, la nueva oferta a los bonistas o holdouts. Todo dependerá de hacia adónde gire el Gobierno el 29. Aun así, falta bastante tiempo para ello en una Argentina que en lo económico mide el horizonte en días.


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