Teherán - Pese al férreo control del régimen islamista, que puso toda su estructura a impedir las protestas de la oposición por un supuesto fraude cometido hace una semana, cientos de miles de iraníes coparon ayer nuevamente las calles de Teherán. Ante este escenario, aunque conservando un lenguaje duro, el Consejo de Guardianes de la Revolución convocó a los candidatos opositores para analizar las denuncias que buscan invalidar la reelección del ultra Mahmud Ahmadineyad.
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El vocero del Consejo, Abas Alí Katjidai, realizó el anuncio sobre las reuniones que se realizarán a partir de mañana, primer día de la semana en Irán. El Consejo de los Guardianes cumple el rol de corte constitucional, integrado por 12 miembros (seis clérigos y seis altos jueces), y tiene facultad para anular los comicios, como reclaman los opositores.
Los ex candidatos Mir Husein Mussavi (conservador moderado, que alega haber ganado los comicios), Mehdi Karrubí (reformista), y Mohsen Rezai (conservador) presentaron 646 recursos para la anulación de las elecciones y dijeron tener pruebas de las irregularidades que desataron la mayor ola de protestas contra el régimen desde el triunfo de la Revolución Islámica, en 1979.
Advertencia
El Consejo, principal respaldo institucional de Ahmadineyad, advirtió en un comunicado que «los enemigos» de Irán «tratan de crear desorden». «Los enemigos están enfurecidos por la gran participación en las elecciones y buscaron crear desorden», sostuvo en un documento difundido por TV.
El régimen islamista achicó la capacidad de la banda ancha y desató una caza de brujas para detectar quiénes logran todavía filtrar mensajes al exterior, a la vez que recluyó a los periodistas extranjeros que aún tienen permiso a emitir sus informaciones prácticamente sin salir de sus oficinas u hoteles. En este contexto, los opositores transitaron ayer frente a la sede de la ONU en Teherán. «ONU, ¿dónde están?», rezaban algunas pancartas de los manifestantes, que marcharon en su mayoría vestidos de negro por la jornada de luto convocada por Musaví por la muerte de al menos ocho personas durante los últimos días.
Cientos de miles abarrotaron las calles de la capital. Según testigos de las protestas, los participantes se reunieron en la gigantesca Plaza Imán Jomeini, aunque también en las calles aledañas había un gran tumulto. El propio Musaví convocó a la siguiente gran protesta para mañana. Antes, el líder supremo de la Revolución, el ayatolá Alí Jamenei, había ordenado al Consejo que revisara las objeciones detalladamente, y hoy se dirigirá al pueblo en sus habituales plegarias de los viernes.
En tanto, a la hija y al hijo del ex presidente iraní Akbar Hashemi-Rafsanyani se les impidió que abandonaran el país, informó la agencia de noticias Fars. Faezeh y Mehdi Hashemi están acusados de estar involucrados en la coordinación de recientes disturbios.
«La ola verde no se detendrá», fue una de las consignas más coreadas durante las protestas. A la luz de lo visto durante esta semana, es probable que sea cierto.