Allá, por 2006, cuando jugando en Roland Garros venció al francés Groseean, Martín Vassallo Argüello sin timidez se metió en la cámara de ESPN y reivindicó al comandante Che Guevara al decir «Hasta la victoria siempre». El tenista oriundo de Temperley llegó con un esfuerzo enorme junto con una camada de otros tenistas a Roland Garros y al circuito internacional y ese grupo se hizo llamar «el tenis pobre», en contraposición al de los Gaudio, Chela, Nalbandian, Coria, Zabaleta, Cañas, Calleri. Tan pobre era que hace casi tres años no tenía entrenador y tomaba asesoramiento técnico vía telefónica o a través de internet vía e-mail con Horacio de la Peña.
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