Sobran compradores de autos y falta información. Así podría sintetizarse la situación que se vive en el sector automotor. La decisión del Gobierno de frenar la importación de vehículos premium empañó el buen momento que registra esta industria, que en enero alcanzó un nuevo récord y que parece ser la tendencia para este año. Ayer, desde las marcas importadoras buscaron aclarar el panorama ante la restricción impuesta por la Aduana a marcas como BMW, Audi y Mercedes-Benz, entre otras, con el propósito de reducir el déficit comercial que hay hoy en este sector. Si bien se había pedido en diciembre que estas compañías redujeran un 20% sus importaciones y presentaran proyectos productivos que les permitiera exportar, imprevistamente desde el Gobierno (se estima que por orden del secretario de Comercio, Guillermo Moreno) se decidió paralizar el ingreso de 0 km fuera del Mercosur y México (país con el que hay un acuerdo comercial). La noticia, obviamente, sacudió a los directivos de las empresas afectadas y la falta de información les aumenta el nerviosismo minuto a minuto.
Compañías
En algunas compañías creen que la medida será modificada en los próximos días, pero en otras temen que se siga la misma política que implementó el Gobierno de Hugo Chávez en Venezuela, cuando en 2007 prohibió la importación de vehículos. La situación de Audi (del grupo Volkswagen) y Mercedes-Benz aparece como más favorecida, ya que las compañías producen en la Argentina, pero nadie, en estos días, tiene asegurado nada.
Más allá del impacto que genera esta decisión en los importadores, la peor parte la están llevando las concesionarias que deben enfrentar a clientes que ya pagaron por sus 0 km y que ahora no les son entregados. El problema es que estas ventas se realizaron hace varios meses -antes de que se decidiera cambiar las reglas de juego- y recién ahora están llegando los barcos al puerto con las unidades.
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