La decisión fue adoptada después de que en la noche del miércoles un presunto pistolero palestino trató de asesinar a tiros en la parte oriental de la ciudad al rabino Yehuda Glick, líder de una organización ultranacionalista y mesiánica que promueve la colonización de Jerusalén y el cambio del statu quo en la citada explanada, el tercer lugar más sagrado del islam.
Según la versión oficial, Mutanaz Hijazi, un exconvicto de 32 años miembro del grupo radical palestino Yihad Islámica, se acercó al religioso a la salida de una conferencia en el centro Menajem Beguin, en Jerusalén oriental, y tras preguntarle por su nombre, le disparó tres tiros.
Según un vocero del grupo terrorista, Daud Shihab, el atentado es "una reacción natural" contra las políticas israelíes.
Hijazi, que trabajaba en el restorán del centro Beguin, fue abatido ayer a la mañana a tiros por la Policía israelí en el barrio árabe de Abu Tor, donde -se dijo- se resistió a ser detenido.
Poco después se desató, en una escena habitual en los últimos días, un violento intercambio de piedras y gases lacrimógenos entre jóvenes palestinos y agentes israelíes en los barrios de Abu Tor y Silwan.
Las autoridades israelíes adujeron "razones de seguridad" para cerrar por completo la explanada tanto a los musulmanes como a los turistas. Anoche, temiendo un serio estallido de violencia, las autoridades dijeron que reabrirían con restricciones el acceso a los sitios sagrados del islam.
Una tensión semejante en esa zona sensible no se producía desde que a fines de septiembre de 2000 entró en la Explanada el entonces líder de la derecha y luego primer ministro israelí, Ariel Sharón, en un acto que se considera el detonante de la "Segunda Intifada".
La medida fue condenada tanto por el jeque a cargo de la gestión del recinto, Azam Tamimi, como por el Gobierno de Jordania, que ejerce allí la autoridad desde los acuerdos de paz firmados en 1994 entre Israel y Jordania. Según el funcionario, cerrar la zona es "echar nafta a la hoguera que comenzó a arder en la ciudad vieja".
Las advertencias fueron obviadas por ministros y líderes de la derecha ultranacionalista judía, que pidieron al primer ministro, Benjamín Netanyahu, que cambie el estatus de la Explanada de las Mezquitas en respuesta al intento de asesinato de Glick, uno de los activistas que más presiona para que se abra al culto judío.
En declaraciones divulgadas por la radio israelí, Naftalí Bennet, ministro de Economía y líder ultranacionalista y procolono, aseguró que el ataque sufrido por Glick "cruzó con sangre una línea roja". "La seguridad no se consigue con palabras, sino con actos, y por eso insto al primer ministro a que restablezca inmediatamente la soberanía de Israel y su capital", afirmó.
En la misma línea, su colega de partido (Habayit HaYehudi) y actual ministro de Vivienda, Uri Ariel, le exigió a Netanyahu que abra el acceso a la Explanada de las Mezquitas, tercer lugar más sagrado del islam, a todo judío que quiera subir a rezar allí, una zona que los judíos denominan el Monte del Templo.
Moshe Feiglin, diputado del ala más dura del partido gobernante Likud, se unió a la petición de acceso libre al recinto sagrado. De hecho, Feiglin, que el miércoles a la noche se encontraba con Glick a la salida de la conferencia que éste dio antes de ser tiroteado, se presentó ayer a la mañana en una de las puertas de acceso a la Explanada y exigió a la Policía que lo dejara subir.
El rabino, de 48 años y que lucha para que los judíos no sólo puedan visitar la Explanada sino que puedan rezar y celebrar oficios religiosos en ella, fue herido de gravedad.
Netanyahu, que se apoya en estos grupos para gobernar, señaló a la comunidad internacional, a la que pidió que olvide su "hipocresía" hacia Jerusalén y al presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abás, al que acusó de provocar.
Nabil Abu Rudeina, portavoz de Abas, aseguró, por su parte, que el cierre de la explanada representa "una declaración de guerra".
En medio de este ambiente de creciente tensión, se espera hoy otro viernes difícil en la ciudad, escenario de choques y protestas desde que el pasado julio un grupo de extremistas judíos asesinó a un adolescente palestino en venganza por el asesinato tres semanas antes de tres estudiantes israelíes cerca de la colonia de Gush Etzion.
Bennett aseguró ayer a la BBC que la explanada se volverá a abrir hoy al rezo para los mayores de 50 años, si ningún suceso extraño lo impide a lo largo de esta noche.
| Agencias EFE, ANSA, DPA, AFP y Reuters, y Ámbito Financiero |


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