26 de abril 2013 - 00:00

Tensión en Venezuela por demora en recuento

Nicolás  Maduro se mostró ayer en un acto de entrega de viviendas populares. Busca paliar con gestos de ese tipo el daño político que le causó la polémica por las condiciones en  que se realizó la última elección presidencial.
Nicolás Maduro se mostró ayer en un acto de entrega de viviendas populares. Busca paliar con gestos de ese tipo el daño político que le causó la polémica por las condiciones en que se realizó la última elección presidencial.
Caracas - La tensión política en Venezuela, que había bajado luego de que las autoridades electorales aceptaron auditar los resultados de los comicios del 14 de abril, volvió a recalentarse con el ultimátum que dio el líder opositor Henrique Capriles Radonski para iniciar la revisión de los votos que debió comenzar esta semana.

Capriles sacudió la tensa calma en la que cayó el país desde la semana pasada con un ultimátum y un duro señalamiento. Dio plazo hasta ayer al Consejo Nacional Electoral (CNE) para que anuncie el inicio de la auditoría y acusó al Gobierno del presidente Nicolás Maduro de haber "robado" las elecciones.

"Ustedes se robaron estas elecciones, ustedes se robaron este proceso electoral y son los que tienen que explicarle al país y al mundo lo que pasó, dijo en la noche del miércoles.

Capriles advirtió que esperará una respuesta del CNE sobre el inicio de la revisión de los votos, que rechazó que sea incompleta o un "mamarracho", antes de tomar acciones.

Después de haber aceptado la revisión del 46% de los votos que no fueron auditados el día de las elecciones, la presidenta del CNE, Tibisay Lucena, dijo que la población no debería hacerse expectativas con la auditoria, pues los resultados que dieron a Maduro la victoria por una ajustada diferencia son "irreversibles".

Lucena había dicho que la auditoría se iniciaría esta semana, pero hasta ahora no ha respondido sobre las condiciones solicitadas por la oposición para emprender el procedimiento.

La aceptación de la auditoría fue celebrada por la comunidad internacional, que había expresado su preocupación por los hechos de violencia que se desataron luego de los comicios.

Maduro fue declarado ganador de las elecciones por un margen de unos 270.000 votos y, ante la diferencia, Capriles exigió un recuento, llamando a sus simpatizantes a presionar por la auditoría con manifestaciones y protestas con ruido de cacerolas.

El opositor insistió en que sus llamados fueron hechos en el marco legal y pacíficamente, pero el Gobierno lo acusó de haber provocado la violencia que se extendió por dos días posteriores a la elección y que dejó ocho muertos, 78 heridos y diversos daños materiales. Maduro llamó abiertamente "asesino" a su rival por los hechos.

La decisión del CNE de aceptar la revisión de los votos calmó los ánimos desde el jueves pasado, pero una semana después volvió la crispación debido a una cadena de radio y televisión que interrumpió la rueda de prensa de Capriles en la que lanzó el ultimátum al CNE. De inmediato resonaron los cacerolazos contra el Gobierno, los cuales habían callado durante una semana de tregua.

Maduro, quien no ha tenido la luna de miel que da la bienvenida a los mandatarios elegidos, denunció ayer que "se está preparando una segunda emboscada contra el pueblo y la patria", al referirse a la violencia postelectoral.

"Al pueblo le digo: alerta, alerta para vigilar la paz", señaló al entregar viviendas en una zona popular de Caracas.

Además, señaló que ordenó al ministro del Interior, Miguel Rodríguez Torres, detener a las personas que pidieron dinero a un estadounidense que fue detenido para generar acciones desestabilizadoras.

"No pueden estar embochinchando (generando caos) al país", dijo.

Agencia DPA

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