Acompañando el malhumor mundial de las Bolsas (Asia retrocedía más de 2 por ciento y Europa 1,7 por ciento por entonces), el Dow cedía en el "pre-market", algo así como un 0,5%. A poco de arrancar la rueda, la noticia que Microsoft se quedaba con LinkedIn en una operación valuada en 26.200 millones de dólares y un precio por acción 49 por ciento superior al del viernes (los mas escépticos rememoraron la fracasada adquisición de Nokia en 2013 que le costó u$s 7.9200 millones), disparó "saudades" de los clásicos M&A de los lunes en la "época de oro" (tradicionalmente las noticias de fusiones y adquisiciones se daban este día) alimentando una recuperación del mercado, que poco antes de las 11 de la mañana ganaba 0,14 por ciento. Ahí volvió el malhumor y cuando se escuchaba la chicharra de cierre, el Promedio Industrial retrocedía por tercera jornada consecutiva perdiendo 0,74 por ciento al estacionarse en 17.732,48 puntos (apenas 1,13 unidades por encima del mínimo del día).
Excusas para la falta de entusiasmo sobran: en primer lugar, la masacre en Orlando, Florida, que mereció un minuto de silencio por parte de los operadores en el NYSE (para esto sirve también "el piso"); a eso se suma lo que podría decir la gente de Yellen mañana -si el mercado les sigue jugando en contra-; el Banco de Japón que el jueves debería dar alguna señal para desvalorizar su moneda, las últimas encuestas en torno a la desvinculación del Reino Unido de la Comunidad Europea, que dan ganador al "irse", etc.
Desde el 17 de marzo el Dow está transitando un camino entre 17.435 y 18.096 puntos, apenas un 3,79 por ciento entre puntas, mientras la tasa a 10 años ha caído del 2,27 por ciento anual a fin de diciembre al 1,62 por ciento de ayer (mínimo desde 10/12/12). Esto, cuando se supone que la idea de la Fed es incrementar su tasa de referencia lo antes posible. Algo no anda bien.
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