Periodista: Su personaje parece el de una mujer íntegra que no se inhibe ante la divinidad...
Thelma Biral: Ha tenido que luchar mucho en su vida. Su marido la abandonó y tuvo que criar sola a su hijo autista. Dios la elige porque es un alma pura, una mujer que pese a todos sus sufrimientos apuesta a la vida. Aunque en principio diga que no es creyente y le reproche a Dios sus impulsos destructivos, después de este encuentro su vida va a cambiar.
P.: Pero las acusaciones de Ana son demoledoras, primero le recrimina a Dios haber puesto a prueba a quienes más lo amaron y luego sugiere que el demonio es parte de El.
T.B.: Ella ataca al Dios del Antiguo Testamento. Un dios vengativo, poderoso y violento. El de los cristianos es más bondadoso, o al menos se le atribuye una mayor piedad. Por ejemplo, el mensaje judío dice: "No hagas al otro lo que no te gusta que te hagan a vos", y el mensaje cristiano le da una vuelta más: "Amarás al prójimo como a ti mismo". Y ese Dios que llega a la consulta quiere dejar la violencia de lado y ser lo que siempre quiso ser: bondadoso y misericordioso. Y al final se redime porque esta terapeuta le abre un camino de paz y esperanza.
P.: Aclaremos que no se trata de una pieza teológica.
T.B.: No, al contrario es una pieza muy divertida y parte de una situación surrealista, en la que ella no sabe si está en presencia de Dios o de un farsante. El se le aparece como un hombre, con sus complejos y remordimientos y por momentos discuten como un matrimonio. Habrá quienes crean que este personaje es Dios, otros pensarán que se trata de un sueño de la analista. Pero hasta los más incrédulos van a tomar la obra por lo que es: una linda historia, con un punto de vista fresco y novedoso.
P.: "Dios Mío" es el segundo espectáculo, junto a "Jesucristo" de Mariano Moro, que aborda un tema religioso. ¿Tendrá algo que ver el papado de Bergoglio?
T.B.: Creo que sí. Con este papa parece haber surgido una mayor necesidad de reflexionar sobre estos temas. A mí me sorprendió la algarabía que se vivió aquí con su elección, cuando en general los argentinos somos bastante fríos y metidos dentro de nosotros, salvo en el fútbol o con Maradona. También fue muy positivo que se valorara su mensaje conciliatorio y sus gestos de humildad, que no son nada fallutos porque si uno se fija en su vida siempre fue así.
P.: ¿Cómo es la relación de Ana con su hijo autista?
T.B.: Empezamos a trabajarla de una manera hasta que el actor se conectó con madres de chicos autistas y trajo información que nos obligó a cambiar muchas cosas. Porque a ellos no les gusta que los acaricien. La convivencia es muy difícil y las madres se terminan acostumbrando a ese vínculo frío y distante. Pero Ana es otra cosa. Es una mujer caliente, vibrante y muy luchadora.
P.: ¿De las que mueven montañas?
T.B.: Así es. No se detiene ante nada.
P.: Hablando de vínculos familiares. Su hijo Bruno es uno de los productores de este espectáculo.
T.B.: Sí, y es un magnífico productor. Anduvo por los escenarios desde muy chico. Cuando hice "Doña Rosita la soltera" con Cecilio Madanes, los maquinistas le prepararon un equipo de utilero con martillos, clavos y demás. Sabe mucho de teatro, lo mamó, lo aprendió y además tiene el mismo olfato que su padre (Oscar Pedemonti) para elegir obras. Es un productor que está en todo: se ocupa de la música y las luces, acarrea escenografías y hasta barre el escenario. También, como su padre, ama mucho al actor. Uno con él se siente protegido y amparado. No como otros productores a los que sólo les preocupa los números de taquilla.
| Entrevista de Patricia Espinosa |


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