24 de abril 2015 - 00:00

Tibia respuesta de Europa al drama de la inmigración ilegal

Mientras ocurría la cumbre de la UE, en Malta despidieron a 24 personas, incluidos niños,  que murieron ahogados tras zarpar desde Libia.  El país es el principal puerto de partida de inmigrantes desesperados por llegar a Europa.
Mientras ocurría la cumbre de la UE, en Malta despidieron a 24 personas, incluidos niños, que murieron ahogados tras zarpar desde Libia. El país es el principal puerto de partida de inmigrantes desesperados por llegar a Europa.
Bruselas - Los líderes de la Unión Europea (UE) decidieron ayer, en una cumbre extraordinaria, aumentar a 9 millones de euros mensuales los fondos destinados a sus operaciones de búsqueda y rescate en el Mediterráneo para hacer frente a los naufragios de buques cargados con inmigrantes, una respuesta menor a la que esperaban organizaciones humanitarias.

"Queremos actuar rápido, lo que significa triplicar los recursos financieros" de la operación, anunció la canciller alemana, Angela Merkel, luego de la reunión de jefes de Estado y de Gobierno en Bruselas. El monto destinado pasará de 3 a 9 millones de euros por mes. Agregó que "si el dinero no es suficiente, lo aumentaremos", y dijo que Alemania ofrecerá dos barcos para contribuir en los rescates.

Por su parte, el primer ministro de Italia, uno de los países más afectados por la llegada de migrantes desde África y Medio Oriente, Matteo Renzi, afirmó que las decisiones tomadas ayer son un "paso de gigante". "Fue un gran paso adelante para Europa, lo que pueda suceder lo veremos en las próximas semanas, si lograremos pasar de las palabras a los hechos", aseguró.

En cuanto a cuáles son las diferencias entre las iniciativas que se plantearon en Bruselas tras la tragedia de Lampedusa en 2013 (un naufragio que costó la vida a 366 personas y cuya respuesta fue criticada por expertos como insuficiente), y lo acordado ayer tras el hundimiento de una embarcación que causó 800 muertes el fin de semana, destacó que "el enfoque, por primera vez, es estratégico".

Italia canceló en 2014 una misión que salvó la vida de más de 100.000 inmigrantes porque otros países de la UE se negaron a financiarla. Fue sustituido por un programa menor cuyo objetivo principal es patrullar las fronteras del bloque, después de que los países argumentaron que salvar a los inmigrantes alentaba a más personas a realizar la travesía.

Los gobernantes no modificaron, no obstante, el mandato de la operación actual de vigilancia marítima denominada "Tritón", que se limita a la búsqueda y rescate dentro de las 30 millas náuticas de las costas europeas, lo que hubiese "llevado meses" cambiar, señaló el presidente del Consejo Europeo (CE, órgano ejecutivo de la UE), Donald Tusk. Las organizaciones humanitarias habían pedido que se triplicara.

Sin mencionar el caso específico de Libia, punto de partida de la mayoría de los barcos, sumido en el caos tras el derrocamiento y muerte del dictador Muamar Gadafi, los Veintiocho acordaron ofrecer más recursos económicos a Túnez, Sudán y Egipto para que controlen mejor sus fronteras y supervisen las rutas que conducen a Trípoli.

Respecto de la situación de los migrantes que logran llegar a suelo europeo, el borrador de la declaración cifraba en 5.000 los refugiados que la UE debería reasentar y en el encuentro se elevó hasta 10.000, un pedido de los países del sur que reciben el grueso de la inmigración. Pero finalmente los líderes renunciaron a fijar una cifra y sólo dejaron constancia de que todos los Estados deben participar en este proyecto el cual, no obstante, será voluntario.

Ayer, mientras los líderes estaban reunidos, la Guardia Costera italiana recogió a 84 hombres de un gomón que se hundía a 35 millas costa afuera de Libia, tras recibir un llamado de auxilio.

Renzi propuso a los líderes de la UE realizar una petición conjunta a la ONU para crear una misión militar, e indicó que pidió a Francia y Reino Unido -los dos europeos miembros permanentes del Consejo de Seguridad- que apoyen esta medida la cual, por el momento, sólo quedó en el plano de las intenciones ya que no se avanzó en nada concreto.

Además, los gobernantes pidieron a la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, "proponer acciones para capturar y destruir los buques de los traficantes antes de que puedan ser utilizados". Del lado de la Iglesia Católica, aparecieron voces críticas contra el proyecto de hacer hundir los barcos antes de que zarpen. Monseñor Giancarlo Perego, de la Fundación Migrantes, del episcopado, lo consideró "absurdo".

Por su parte, el primer ministro británico, David Cameron, ofreció el HMS Bulwark, un buque multifacético de desembarco, tres helicópteros y dos patrulleros.

Agencias EFE, AFP,

Reuters, DPA y ANSA

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