Wellington - El secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, explicó ayer en Nueva Zelanda que el presidente Donald Trump le pidió ignorar los problemas en Washington e intentar reconstruir la relación con Rusia.
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El exjefe del FBI, James Comey, tiene que dar mañana en el Congreso su versión, al parecer explosiva, del tentacular caso ruso que empaña la presidencia estadounidense y de las presiones que recibió por parte del mandatario republicano para frenar las investigaciones de los servicios secretos sobre el caso.
De visita en Nueva Zelanda, los periodistas preguntaron a Tillerson si pensaba que la administración de Trump podía caer a causa de este supuesto caso de injerencia rusa en las elecciones presidenciales del año pasado.
"El presidente fue claro conmigo: 'No dejes que esto que pasa aquí en el ámbito político te impida hacer tu trabajo en esta relación'", declaró.
El jefe de la diplomacia estadounidense declaró que no podía hacer comentarios sobre las investigaciones que se estaban llevando a cabo, asegurando que él no estaba "realmente implicado en estos temas".
"El presidente fue claro conmigo respecto al hecho de que Rusia es un importante actor mundial y que hoy en día nuestras relaciones con el Gobierno ruso están muy dañadas y se degradan", insistió Tillerson.
"El presidente me solicitó empezar un proceso de compromiso con Rusia para estabilizar las relaciones con tal de que no se deterioren todavía más", explicó el secretario de Estado.
Trump quiere que el jefe de la diplomacia estadounidense identifique rápidamente "temas de interés común con los que quizás podríamos establecer un cierto nivel de confianza", agregó.
"Es el proceso que se está llevando a cabo hoy", subrayó.
Un avance de la audiencia pública que tendrá Comey ocurrirá hoy, también ante la Comisión de Inteligencia del Senado, con cuatro testigos importantes: el director nacional de Inteligencia, Dan Coats; el jefe de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), Mike Rogers; el director interino del FBI, Andrew McCabe; y Rod Rosenstein, fiscal general adjunto.
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